“La banda con Ale ya fue”

Published on Wednesday, November 26th, 2008

Germán Daffunchio habla de su rol como único frontman
y dice que no hay vuelta con Sokol ni con Sumo.

Por: Silvina Marino

En una tarde calurosa y típica de noviembre, el escenario de la charla con Germán Daffunchio es un lugar común: el bar de Palermo. El líder de Las Pelotas llega con el manager histórico y, también, amigo del legendario Luca: Timmy McKern. Se sientan en mesas separadas y esperan. El cantante se queja y se ríe a la vez: odia la vida en la ciudad, los kilómetros que los separan ahora de los estudios de Hurlingham, donde ensayan para su próximo Obras (mañana), las distancias, estar lejos de la sierra. Y despotrica contra los “bichos de departamento: Buenos Aires es un lugar donde la presión es mucho más grande, Jorge Rial y todo el amarillismo está presente en los shows”. Se refiere al tiempo de introspección de su banda: desde la partida de Alejandro Sokol, no hicieron conciertos en la ciudad, excepto para el Pepsi Music antes de The Cult: “Tenemos una deuda pendiente con Capital, hace meses que no hacemos una fecha propia: queremos mostrar lo que son Las Pelotas ahora”.

Si algunos versos del tema nuevo parecen una solapada dedicatoria a la salida del otro frontman (”Viendo la sombra del atardecer reflejada en el río, queriendo ver hasta dónde llegar, queriendo ver si estás vivo”), él explica que no: “Es sencillamente una especie de rezo, un tema para escuchar a la mañana y, lo más gracioso es que es un reggae de invierno: en el video aparecemos en la nieve, lo hicimos en el Sur, en una gira”.

-Hablás de la presión de este tipo de shows, ¿en qué la sentís?

-En lo que la gente va a buscar. Alejandro se fue, entonces pueden decir: “Lo quieren imitar”. Por eso, nosotros primero queríamos hacer fuerte nuestro espíritu. Esto es una experiencia nueva para mí: no es una posición en que alguna vez soñé estar. Ser el frontman.

-Ser el único…

-Claro: es otra faceta, cantar un show completo.

-¿Cómo quedaron las cosas con Sokol?

-Bien. El está haciendo sus cosas y nosotros las nuestras

-¿Volvieron a hablarse?

-Jeje. En la vida nada es eterno, las relaciones humanas y los objetivos de vida pueden cambiar. Todo. Las bandas son como un comando y, en cada batalla, van cayendo amigos, compañeros. Hasta último momento creo que hicimos todo lo posible para hacer que Alejandro no se fuera. Pero es una decisión de él que tiene que ver con la vida personal. Ahora nos tenemos que acostumbrar a trabajar así. Lo pasado es pasado: Las Pelotas con Ale, eso fue.

-¿No hay una vuelta posible?

-No. Pero no se trata de eso, las historias son mucho más profundas.

-El año pasado hablabas de una reunión de Sumo para los veinte años de la muerte de Luca, ¿pasó algo que no se dio?

-Hay una deuda pendiente que quedó, 21 años de gente que nunca vio a Sumo. Bueno, nunca lo van a ver porque Luca murió. Se habló en un momento de armar alguna cosa, también un poco en el marco de que ahora se dan los grandes reencuentros. Pero si algo caracterizó a Sumo es que nunca hicimos negocio de nuestro pasado. Más allá de tocar un par de temas. Esa es la razón principal. Después, sucedieron cosas que no tendrían que haber pasado, que hacen que eso realmente sea un sueño.

-¿Después de la reunión breve para el Quilmes?

-Sí, sí.

Daffunchio no es hostil, al contrario. Se ríe mucho, no necesita impostar sensibilidad: le sale naturalmente cuando habla. Y cuando se calla. Lo único que recomienda con vehemencia es la película documental sobre Prodan: Luca, de Rodrigo Espina. Aunque después dispara contra todo: de Estados Unidos al gobierno nacional, del tránsito a una ciudad que ya “está colapsada, espero no deprimirte”.

-¿Qué conservás de los ideales de cuando empezaron?

-Cada vez estoy más anti: estoy harto de lo que pasa en el mundo, de los malditos que, por poder, hacen que el resto de los seres humanos tengan vidas que no están buenas. El mundo se va a pudrir inevitablemente. Por eso, ¿sabés qué? Es una hipocresía que salgan avisos que digan: “Cuidemos nuestro bosque”.

-¿Por qué pensás que hay una especie de “Rock K”, oficialista, que perdió capacidad de crítica?

-Los músicos cada vez se han vuelto más idiotas, menos comprometidos socialmente. No estoy hablando en general, más bien de los que están pendientes del look, de la vida superficial pasajera. Una parte del rock es completamente fashion. Conozco pocos músicos que se la bancan y sí son fieles a sus principios.

-¿Como quiénes?

-Fernando de Catupecu. Son los que llevan años de batalla.

-¿Qué pensás del gobierno?

-Tengo certezas absolutas de lo que pasa con el poder en la Argentina. Un amigo mío francés me dijo: “El problema de la Argentina es muy simple, la mafia y el Estado están en el mismo lugar”. Y yo lo creo perfectamente.


Por amor al funk carioca

Published on Tuesday, November 25th, 2008

Por amor al funk carioca

UN ALIENIGENA EN LAS FAVELAS DE RIO

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3748-2008-11-21.html

El tipo se llama Bernhard Hendrik Hermann Weber, pero en los barrios pobres de Río de Janeiro todos lo conocen como MC Gringo. Y desde ahí exporta su funk carioca hacia Europa y Estados Unidos. “Creo en la fusión, por eso soy un brasileño que no gusta de los gringos”, reniega el MC teutón.

Por Yumber Vera Rojas

Así como el reggaetón, el funk carioca (también llamado baile funk) forma parte de la banda de sonido de la música popular latinoamericana actual. Incluso ambos géneros comparten influencias, bandejas, estéticas y orígenes humildes. Pero de lo que todavía no puede alardear la avanzada encabezada por Daddy Yankee es de tener a un alienígena entre sus filas. “Hoy en día, el baile funk es más masivo que el samba. El fin de semana acuden más de un millón de personas a sus fiestas. A raíz de eso salió de la favela y nos ubicó en el circuito mundial, pues combina el legado de Kraftwerk, de Afrika Bambaataa y de la cultural local”, asegura MC Gringo, uno de los referentes del género. Posiblemente el más internacional de los referentes, cabe agregar. Y no sólo por su fama en el exterior sino porque no es brasileño. Nacido en Alemania como Bernhard Hendrik Hermann Weber, su pasión por esta cadencia de 140 bpm lo trajo hasta la Argentina la semana pasada para esparcirla en la Fiesta Zizek, al lado de Miss Bolivia en un boliche de Núñez, con Frikstailers en Córdoba y el lunes pasado junto a La Bomba de Tiempo en el Konex. “Tenía dos opciones: o me llamaba MC Alemán o MC Gringo. Pero elegí este último porque prefería representar al mundo entero que a los alemanes. Eso es lo increíble la música. Nunca pensé que gracias a ella podría cumplir mi sueño de conocer la Bombonera y ver jugar a Boca Juniors.”

Los tres goles de Vélez no fueron nada al lado de las penurias del tercermundismo que MC Gringo debió padecer para alcanzar su objetivo. Luego de formar parte de la escena punk de su Stuttgart natal con un grupo en el que también militó Basti Schwarz –hoy miembro de los electro house Tiefschwarz– y de dedicarse a otros rubros de la música, se radicó junto a su esposa en Minas Gerais, donde hizo de todo, hasta un programa humorístico en la radio. “Llegué a Brasil en 2002 y experimenté mucho con la MPB. Pero un día escuché una compilación de baile funk que tenía mi mujer y me impactó. Estaba tan interesado por saber más y formar parte de esa movida que nos mudamos a Río de Janeiro”, relata MC Gringo en un portugués perfectamente carioca. “Luego me tuve que ir a la favela porque era muy difícil vivir de la música. Y mi mujer es negra, así que gana menos que el resto de los brasileños. Pero más tarde me di cuenta de que estuvo bueno porque la gente comenzó a creer en mí. Al principio no podían entender cómo un rubio podía tener problemas financieros. En la favela estás más seguro que afuera. No tengo amistad con traficantes, pero sé quiénes son. Si los conocés, no vas a tener problemas. Cuando vivía en Copacabana me consideraban extranjero, pero ahora soy uno de los MCs más famosos de mi favela, Pereira da Silva.”

Aunque no para de mencionar y agradecer a los MCs y productores que le tendieron una mano, como DJ Marlboro –figura esencial que llevó al funk carioca hasta el mainstream–, DJ Sandriñho o DJ Mandrake, fue MC Binho el que lo introdujo en la escena en 2004. “Entrar en el circuito no fue rápido. Como era blanco y mi era acento diferente, me rechazaron. Pero él me animó a seguir”, recuerda. Ahora es compinche de Diplo; gira por Estados Unidos, Canadá, Holanda, Suiza, Alemania, Inglaterra y Austria; el año pasado sacó su primer álbum, Gringo; la BBC pasa sus temas; y tiene entre sus fanas a Stereo MC’s, que en 2008 se encargaron de remezclarlo en el EP 1 Real: The Stereo MC’s Remixes. “Me ubicaron a través de Internet y no lo podía creer”, confiesa. “Nos hicimos grandes amigos. Cuando mi sello, Man Recordings, me preguntó quién podía hacer remixes de mis temas, les dije que ellos eran una opción. Al final quisieron hacerlos todos.” Sobre el futuro del funk carioca, MC Gringo advierte: “Soy un convencido de que hay que ir más allá y mezclarlo con el samba, el kuduro –atención con este ritmo angoleño y el colectivo Buraka Som Sistema–, el Baltimore Club y la cumbia. Creo en la fusión; por eso yo no soy gringo sino un brasileño que no gusta de los gringos”.


Golosinas del otro lado del río

Published on Tuesday, November 25th, 2008

El grupo uruguayo La Dulce, viene por primera vez a Buenos Aires. Liderado por Samantha Navarro e integrado por mujeres, trae un sonido fresco que combina el pop, rock y el candombe.

http://www.ciudad.com.ar/2008/11/19/musica/01806170.html

Hay una fuerte y sana tradición uruguaya que arranca hace más de 25 años y que es la de los grupos musicales integrados exclusivamente (o casi), por mujeres. En 1981 fue fundacional Travesía, un trío liderado por Estela Magnone y que sumaba a Mayra Hugo y Mariana Ingold. Años después, en 1988, Magnone vuelve al ataque. Nuevamente junto a Mariana Ingold, convoca a Laura Canoura para formar Las Tres (Ingold pronto se irá para dejar lugar a Flavia Ripa, con quien grabarán su único disco, un trabajo impecable que resistió intacto los casi 20 años que le han pasado).

Al día de hoy, y en un panorama superpoblado de talentosísimas intérpretes femeninas, existen en Uruguay por lo menos tres grupos en actividad: La Otra (cuarteto integrado por Ana Prada, Lea Bensasson, Beatriz Fernández y Sara Sabah), La Tría (trío vocal a capella, integrantes: Ximena González, Lucía Merico y María Bentancur), y La Dulce.

La Dulce se formó en octubre de 2000 alrededor de la figura de Samantha Navarro quien ya llevaba adelante una exitosa carrera solista. Samantha, hasta entonces había grabado tres discos, uno de ellos también editado en la Argentina. El tercero, le había significado un contrato con la multinacional Universal y acreditaba la producción de Rubén Rada.

Samantha fue construyendo a través de estos años una reputación como compositora que se ve reflejada en las versiones que músicos relevantes como Laura Canoura, Fernando Cabrera, Malena Muyala y el cuarteto vocal La Otra, han hecho de sus canciones. Su mirada irónica, aunque tierna a la vez, sobre la mujer -y, sin lugar a dudas, sobre sí misma- le han valido que alguien la definiera como “la Masliah femenina”.

En tanto a La Dulce se define como comprometida con el género “Canción uruguaya”. Fusiona ritmos actuales y locales con una búsqueda de sonoridad propia. Viaja por diversos territorios, pasando por el pop, el rock, el candombe, y coquetea constantemente con sonidos latinoamericanos tradicionales . La Dulce explora pero reafirma su estilo fresco y original, lleno de sutilezas, de gracia, de toques de humor, de armonías y ritmos que generan las más diversas reacciones.

Han grabado dos discos, el primero es la toma en directo de un recital que dieron en la legendaria Sala Zitarrosa en 2005. El segundo, de reciente edición en Uruguay, es el primer trabajo de estudio. Se titula “Sed” y fue producido por Martín Buscaglia y Gustavo Montemurro.

La banda está integrada, junto a Samantha en guitarra y voz, por: Andrea Viera (saxo y flauta) -integrante también desde su formación de La Abuela Coca-, Ana Claudia de León (percusión y batería), Mariana Vázquez (guitarra y voz) y Eduardo Yaguno (bajo).

La Dulce se presentará por primera vez en Buenos Aires con dos únicos shows en el Club de Amigos de la Vaca Profana, Lavalle 3683, reservas al 4867-0934.
Más info:
http://www.ladulce.net/


http://www.myspace.com/ladulceuy


Hablando de la libertad

Published on Monday, November 24th, 2008

¿NO ES HORA DE QUE SE VOTE LA LEY NACIONAL DE LA MUSICA?

La flamante Federación Independiente de Músicos Argentinos pone primera este sábado con actividades para propulsar la sanción de una ley que proteja a la actividad musical.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3747-2008-11-21.html

Por Cristian Vitale

En Tucumán rige una medida, de clara intención clink-caja, que obliga a todo bar –sea grande, pequeño o mediano– a entregar un 40 por ciento de su recaudación al Instituto Provincial de Lucha Contra el Alcoholismo, si decide vender bebidas alcohólicas durante un evento artístico. En Luján de Cuyo, Mendoza, la cosa es más compleja todavía: en una especie de arrebato anti-rock, el Concejo Deliberante votó una ordenanza que prohíbe la ejecución de música en lugares cerrados. “Todavía rige el estado de cosas del post-Cromañón”, se larga Diego Boris, presidente de la Unión de Músicos Independientes. “En el caso de Luján, un juez decretó un no innovar y la medida está frenada, pero la persecución a la música en vivo todavía no terminó.” Y así, si se despliega el mapa, a lo largo y a lo ancho del país aparecen problemas regionales de lo más diversos que, básicamente, le ponen un dique a la actividad musical.

Por ese motivo, organizaciones de músicos independientes de varias provincias han rubricado un acuerdo para luchar juntas contra las prohibiciones. Se trata de la Federación Independiente de Músicos de la Argentina (FIMA), una asociación civil federal cuyo principio motor militante ancla en cuatro puntos: 1) Por una legislación clara y lógica para habilitar lugares donde se desarrolle la música en vivo. 2) Por los derechos artísticos y laborales. 3) Para que quede en el recuerdo la perversa práctica de “pagar para tocar”. 4) Por la Ley Nacional de la Música.

La primera medida concreta de la FIMA está prevista para este sábado, en consonancia con el Día de la Música. En primer lugar, se emitirá un programa especial por el Canal de la Música (CM) entre las 17 y las 19. Estarán Rocambole (mostrando material inédito de Los Redondos); Litto Nebbia, Miguel Cantilo y Pipo Lernoud, juntos, en el bar de La Perla de Once; y la participación de Adrián Dárgelos, León Gieco, Liliana Herrero, Teresa Parodi y Cristian Aldana, entre otros. Habrá, además, un programa especial en FM La Tribu (88.7), una charla debate en la UMI (Alsina 2260, 7º B) a partir de las 13.30, una mesa debate con entrega de folletos a partir de las 12 en la Plaza del Congreso, y actividades en todas las provincias con representatividad en la FIMA.

“Lo básico de la propuesta es que, en los últimos años, el valor de la música en la sociedad lo definió más el mercado que la necesidad de consumir bienes culturales. Nosotros sostenemos que la música es algo más que un producto que se compra y se vende”, señala Boris. “La música es algo profundo, que tiene una circulación, que despierta sentimientos. La idea es asumir que hubo muchos años en los que no se hizo nada por recuperar ese impulso que nos hace poner un disco. Por eso, el sábado mucha gente que ama la música contará alguna anécdota que refleje la importancia que tiene. La idea no es que sea algo dramático sino constructivo.”

¿Qué es la música para la sociedad? ¿Un arte? ¿Un entretenimiento? ¿Es sólo diversión? ¿Es parte de nuestra cultura? ¿Es sólo un negocio? ¿Es otro lenguaje de comunicación? ¿Qué significa? ¿Qué importancia le damos? Esas fueron algunas de las preguntas que se hicieron los artistas durante la fundación de FIMA, en la que intervinieron, durante una reunión en la sede de TEA Imagen, integrantes de la UMI, el Movimiento Independiente de Músicos Mendocinos (MIMM), la Asociación de Músicos Independientes (AMI), la Unión de Músicos (UMAC), Músicos Convocados de Córdoba (MUCC), Qubil Músicos Independientes de Rosario (QMIR) y la Unión de Músicos Independientes Tucumanos Autoconvocados (UMITA), todas con personería jurídica. “Se trata de una experiencia novedosa porque nosotros, cuando hicimos la UMI con Cristian Aldana, no teníamos antecedentes en los cuales apoyarnos, porque nunca existió algo así en la Argentina. Hubo que debatir mucho para que se firme un estatuto así”, admite Boris.

El fin central de la FIMA es el mismo que sueñan varios de los músicos más importantes de la Argentina: una Ley Nacional de la Música que, después de un período de intenso debate, quedó en el freezer. “La ley que le encargó Néstor Kirchner a un grupo de músicos está terminada y en poder del presidente de la comisión de cultura, Jorge Coscia, a la espera de ser tratada”, dice Boris, sobre un proyecto apoyado públicamente por Mercedes Sosa, Spinetta, León Gieco, La Renga, Miranda!, El Otro Yo, Liliana Herrero, Teresa Parodi, Víctor Heredia, Lito Vitale, Fito Páez, Litto Nebbia, Babasónicos, Adrián Iaies y un largo etcétera. “Cuando se bajó aquel estatuto en la multitudinaria jornada del Bauen, se logró, a la par, que un amplio abanico de músicos apoye un proyecto de ley nacido desde los músicos organizados. La unidad es la principal fuerza con la que contamos para generar herramientas concretas con el fin de facilitar mecanismos de producción, distribución y difusión; y crear un circuito estable de música en vivo, entre otras cosas. No se trata de una respuesta total y permanente, porque eso no existe, pero lo central está en darle un incentivo al artista quien, con su compromiso, va a tener el desarrollo propio en su carrera. El asunto es darle una herramienta a quien privilegia el impulso de la libertad artística por sobre otra situación, como entrar en una compañía discográfica”, cierra Boris.


EL EX LIDER DE LOS PIXIES RETOMA SU CARRERA SOLISTA CON DOS DISCOS NOTABLES

Published on Monday, November 24th, 2008

“No tengo planes, invento a medida que avanzo”

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3745-2008-11-21.html

Figura venerada por su pasado frente a los Pixies, Charles Thompson IV ha entregado discos sin pausa bajo el nombre de Frank Black. Y la mejor prueba de lo revitalizado que está tras la reunión del cuarteto, que terminó el año pasado, son sus dos últimos trabajos, que tienen edición argentina. Allí recupera su viejo seudónimo, Black Francis, y también las ganas de ponerse a aullar y a castigar la guitarra como si tuviera otra vez 20 años.

Por Roque Casciero

A esta altura, ¿todavía hay que mencionar a Nirvana para hablar de Black Francis? ¿Es necesario recordar una vez más que Kurt Cobain admitió que Smells like teen spirit era “un robo a los Pixies”, la banda que lideró (en dos tandas) el cantante rollizo? Para algunos, sí, porque la música del cuarteto y la posterior carrera solista de su líder bajo el nombre de Frank Black no tuvieron el mismo impacto que el trío de Seattle. Sin embargo, cualquiera de los discos de los Pixies (pero especialmente los dos primeros, Surfer Rosa y Doolittle) pueden hacerle el aguante al resto de los álbumes publicados desde fines de los 80 hasta acá. Los Pixies fueron todo lo que una banda indie puede desear: caóticos, melodiosos, abrasivos, ásperos, dulces, esotéricos… Pero, ante todo, geniales. Ellos “inventaron” la dinámica loudQUIETloud, eso de mantener la tensión durante los versos para explotar en el estribillo que después usaron todos, desde Nirvana hasta Radiohead. Y antes de poder pasar factura, se separaron. Charles Michael Kittridge Thompson IV, tal es el verdadero nombre del cantante, emprendió una carrera solista prolífica y despareja, pero que logró cumbres como el inicial Frank Black, el brillante Teenager of the year y los recientes Bluefinger y SVN FNGRS (ambos con edición local).

En 2004, Frank Black volvió a ser Black Francis: un chiste en una entrevista radial devino en la exitosa y lucrativa reunión de los Pixies. Fueron tres años de giras que, lamentablemente, no llegaron a la Argentina. “No teníamos muchos más lugares donde tocar”, explica el cantante a través del teléfono. Podríamos haber ido a Sudáfrica, Bangkok o quizás a Buenos Aires, pero ya habíamos estado en el 90 por ciento del circuito. Cuando terminamos en Australia se sintió realmente como el final. Lo que podría haberle dado más aire a la reunión hubiera sido un nuevo álbum de la banda, pero no pudo ser. “La banda (por el resto) sentía que era yo el que sacaba ese tema”, sigue Francis. “Para ser justo, todo el tiempo me lo sacaban los periodistas, managers y gente de compañías. A mí no me parecía mala idea, así que se lo trasladaba a la banda, pero ellos siempre lo rechazaron. Entonces, cuando llegamos a Australia, era obvio que se había acabado. Y probablemente seguirá así hasta que ellos se den cuenta de que…”

La frase queda inconclusa, Francis recapitula: “Ojo, la cosa es que yo era el líder de la banda hace muchos años. Quizás a algunos no les gustaba, quizá yo sea medio forro, no sé, pero ése era el modo en que estaba estructurada. Ahora somos mayores, tenemos 40 y pico, ellos no necesariamente tienen ganas de ser liderados por el Capitán Black. Y puedo entenderlo, pero ellos tienen que entender que yo tampoco quiero ser liderado por otra gente, por ellos, especialmente porque yo armé la banda (se ríe). Hay cierto conflicto en ese aspecto, incluso más que antes, pero entiendo que Kim Deal no quiera ser liderada por Charles. Quiere hacer lo suyo (la bajista es líder de The Breeders), lo mismo que Joey (Santiago, guitarra) y Dave (Lovering, batería). Es difícil que algo así funcione”.

–Incluso llegaste a presentarle canciones nuevas a la banda y dijiste que a uno de los integrantes no le habían gustado, aunque no revelaste “quién era ella”, je. Esos temas, ¿fueron a parar a alguno de tus discos solistas posteriores?

–No, creo que usé uno como lado B. No me acuerdo bien, pero la mayoría no se usaron. No eran necesariamente mis mejores canciones, pero desde mi perspectiva era como un acto simbólico: “Escribí algunas canciones con este propósito en particular, empecemos el proceso”. Pero ellos no tenían ganas, lo cual está bien. Sólo quería probarles que podía escribir canciones que no fueran de country & western, porque ellos pensaban que me había convertido en un tipo del country y el blues, lo cual no es acertado. Así que tuve que escribir un par de cosas que no estaban en esa vena. Igual, ya no importa.

–Con los Pixies estuviste en Brasil. ¿Cómo es que nunca viniste a la Argentina?

–Algún día iré. A veces se hace difícil ir a lugares que quedan lejos porque hay muchos gastos para llevar todo hasta ahí. Ojalá pueda ir algún día, sólo estoy esperando la oferta correcta en el momento indicado.

–En varias entrevistas te describís como un posponedor, pero en realidad parecés incansable: siempre estás con un proyecto nuevo, como el disco de Grand Duchy (un dúo con su esposa Violet Clark) y un box set con la música improvisada que hiciste para la película muda Golem. ¿Qué te mueve a trabajar constantemente?

–Bueno, mayormente es porque lo disfruto. Me gusta grabar, hacer discos. Supongo que me considero un posponedor porque no hago demasiada preparación, incluso con la composición. De hecho, hoy en día me preparo incluso menos que antes, porque tengo hijos y ocupan mucho de mi tiempo. Así que ahora tengo una excusa (risas), les hecho la culpa por no preparar las cosas. Simplemente hago, de manera espontánea. Aunque el hecho es que siempre preferí trabajar de ese modo. No me gusta demasiado el proceso de escribir la canción, hacer demos, pensar sobre eso, pensar en cómo grabar, tener toda clase de discusiones… Tengo que ser muy espontáneo, especialmente en las sesiones que hago con mi esposa. Por lo general no podemos estar en el estudio al mismo tiempo, porque uno tiene que estar cuidando a los bebés mientras el otro graba. A veces llevamos los bebés al estudio, pero es un caos total. De todos modos, nunca trabajamos las canciones antes de entrar a grabar, las escribimos ahí, de modo espontáneo. La edición digital nos ha ayudado mucho, podemos seguir la dirección creativa del momento, intentar diferentes cosas sin estar basados en ninguna clase de visión artística o idea en particular. No hay plan, no tengo nada en la cabeza, invento las cosas a medida que avanzo.

–Pero en algún momento de tu carrera tenías ciertas cosas planeadas. Por ejemplo, con los Catholics grababas directo a dos canales. Esa era una decisión artística, ¿o no?

–Sí, sí. Seguro, hay decisiones artísticas que tomé, ciertos parámetros. A mí me gusta trabajar dentro de ciertos límites. Creo que no trabajaría demasiado bien si me propusieran hacer un disco en Jamaica con un millón de dólares y todo el tiempo del mundo. Necesito restricciones de tiempo, de canales, de instrumentación, de dinero… Alguna clase de restricción tiene que existir para que suceda, porque si no tengo ninguna, seguro que voy a malgastar el dinero.

–Algunos críticos sostienen que si hubieras sido más selectivo con lo que publicás, tu carrera solista habría sido más exitosa. ¿Qué pensás de eso?

–Creo que hay cierta verdad en eso, pero ése no es el modo en el que hago mi arte. Si hago una sesión de grabación, publico esa sesión de grabación. Quizá saco algo si no funciona, pero es muy subjetivo y muy difícil decir qué es de alta calidad. Algunos críticos piensan que podría irme mejor si fuera más selectivo pero, ¿cómo puedo serlo? ¿Cuál es mi hit? No creo que tenga sentido. Incluso si tuviera una gran canción por disco, no sería suficiente para que me haga terriblemente popular. Y hay varios discos de los que hice que tienen al menos una gran canción. Pienso que mi música es un poquito más esotérica y delirante, así que no creo que habría vendido más si hubiera sido más selectivo. No sé… Quizá si hubiera perseguido cierta clase de disco… A veces la gente quiere que hagas cosas que estén producidas más comercialmente, que suenen como otras cosas que salen al mismo tiempo y que pasan por radio. Y nunca hice discos de ese tipo, entre otras cosas porque no escucho esa clase de discos. Entonces, para mí no tiene sentido.

–En el caso de SVN FNGRS sí te pusiste selectivo, porque dejaste algunas canciones afuera y preferiste que saliera como un miniálbum de siete temas.

–Sí, porque tenía la limitación del tiempo. Los de la compañía discográfica me pidieron una canción para usar de bonus track, pero siempre me gusta darles más que lo que pidieron. Igual, tiene que ser algo válido. Ellos escucharon uno o dos tracks y dijeron: “Guau, esto está bueno, demasiado para ser un lado B, vamos a editar todo”. ¡Perfecto! Desde mi perspectiva, la razón de mi existencia como músico es lanzar discos con regularidad y tocar en nightclubs con regularidad. Eso es lo que hago y lo que disfruto. Así que dar vueltas durante tres años para intentar hacer un disco no es lo que me interesa ni la velocidad a la que quiero trabajar.

–¿Para vos es lo mismo tocar en un nightclub que cerrar el festival de Coachella, como hiciste en la reunión de los Pixies?

–En realidad, prefiero tocar en clubes porque me siento en casa. Así era cuando empecé a tocar en vivo y es con lo que me identifico. Estar en situación de festival gigante al aire libre… Está muy bien saber que voy a recibir un cheque importante después del show (risas), pero desde un punto de vista estético no es lo mío. No quiero comunicarme con la gente a través de pronunciamientos simples y gigantescos. “Ey, todos ustedes, ¿cómo se sienten? Uuuuuuooooo-hhhhh.” No quiero comunicarme de ese modo, quiero decir algo sarcástico o sutil, expresarme con la cara que pongo. Y ésas son cosas que pueden hacerse en un club nocturno. Mi propósito nunca fue estar en un estadio gigante, aunque tengo la suerte de poder hacerlo de vez en cuando. Lo que siempre quise es tocar en clubes y publicar discos independientes, no hacer discos para millones y millones de personas. Si ése fuera mi objetivo, mis álbumes saldrían con mucha menos frecuencia y los shows serían diferentes. Cuando empecé a hacer discos, ¿qué era lo que escuchaba? Husker Dü, Iggy Pop, Captain Beefheart… Música independiente, no música comercial mainstream. Es una cuestión de arte versus comercio: la cuestión está en el balance, en cuánto de arte y cuánto de comercio vas a tener en tu carrera. Cuanto más arte tenés, te ponés más esotérico; cuanto más comercio tenés, te ponés más lavado, simple y mainstream. No hay nada de malo con esto último, pero tengo mi propio balance: soy un poco un esclavo de eso, más que de tratar de ser lo más exitoso posible. No es parte de mi estética. Si no tuviera ese balance y esa estética, nunca hubieran tenido Monkey gone to heaven ni todas esas canciones de los Pixies. Sí me gustaría que los discos fueran más exitosos, pero, ¿qué puedo hacer?

–Bueno, tampoco te ha ido mal…

–Existo. Puedo hacer discos. Los periodistas siempre quieren hablar conmigo. Estoy en el club, siempre estoy ahí, nunca salgo de ahí. Y lo aprecio.

–En ese balance entre arte y comercio, ¿también entra el cambio de nombre? Porque dijiste en entrevistas que querías volver a tener un nombre más artístico como Black Francis, pero también entregaste un sonido más energético. ¿Será el efecto de la reunión de Pixies en tu modo de crear?

–Creo que es una idea razonable, aunque no puedo asegurar que sea así porque no sé qué estaba pasando, no analizo en tanto detalle, sino que me dedico a hacer. Cuando terminó la reunión de Pixies sentí que tenía que volver al viejo seudónimo, aunque no tenía idea de cómo iba a sonar mi siguiente disco. Sentí que era tiempo de un cambio simbólico. No sé, quizá sí quería ponerme más “artístico”, pero tampoco es que me siento a pensar cómo puedo hacer música más arty. Sobre todo porque no me gusta esa clase de música: prefiero agarrar la guitarra y encontrar ciertas secuencias de notas que me gustan. Y cuando hacés eso, no estás pensando en el arte, en tu carrera o en cuán diferente es de lo último que hiciste, es algo más interno y misterioso. Sí, a veces para poder ir de un punto a otro, en el medio tenés que hacer ciertas cosas simbólicas, como cambiar el nombre a Black Francis. O, en el caso de Frank Black & The Catholics, tomás el nombre de una banda. ¿Qué significa eso? No sé, pero quizá significa que vas a tocar con la misma gente durante un tiempo y que vas a perseguir algo en particular. Otro símbolo puede ser agregar guitarra pedal steel: la música que vas a intentar hacer después de eso será bien americana, rootsy, de rock clásico. Ese sonido va a guiarte en cierta dirección. Incluso si no lo usás en todas las canciones, ya estás en ese camino.

–Por eso pensaba que después de tres años de tocar las canciones de Pixies de algún modo subconsciente de dio una nueva dirección.

–Seguro, yo también me lo pregunto. No sé, otra gente es más específica, tiene visión artística, ideas, un sonido en su cabeza que quieren liberar. Entiendo cuando la gente habla de ese modo, pero no es así como trabajo ni mi personalidad. No sé cuánto creo en el horóscopo chino, pero cuando aprendí que soy serpiente, entendí bastante: “Ah, la serpiente siente de este modo. Así es como soy, por eso tengo esta personalidad”. Si alguien tiene una visión muy clara, es porque no es serpiente.

–Pero vos creás tus canciones y son diferentes a las del resto, así que algo pasa.

–Eso espero. Es como los que hablan del mercado de valores hoy en día: los consejeros te dicen que si tenés acciones las mantengas, que no las vendas, porque con el tiempo van a darte resultados. Algo parecido pasa con la música: “Sé que a la gente no le gusta tanto lo que hago, pero si lo defiendo quizás algún día este disco va a dar sus resultados”. Por ejemplo, estoy seguro de que cuando Iggy Pop hizo Lust for life hubo otros discos mucho más populares. Estoy seguro de que mucha gente en 1977 diría: “Sí, Iggy anda con David Bowie, ¿y qué? ¿Escuchaste a los Ramones o a los Talking Heads? Eso es lo nuevo, Iggy está viejo, el disco suena oscuro”. Pero hoy en día el disco es considerado un clásico, tan clásico como Pet sounds.

–En tu caso, eso sucede con Teenager of the year.

–Sí, ése es uno que ha funcionado y que la gente vuelve a él y dice que es un gran disco. Entonces, lo único que podés hacer es esperar que alguno de tus discos tenga una larga vida. No todos van a tenerla, pero tampoco podés pretender lograr un Lust for life cada vez que entrás a un estudio (risas). De hecho, es por eso que seguís volviendo al estudio: porque sabés que hubo una vez mágica y querés volver a ella. Es difícil decir “así se hace magia, tenés que ponerle un poco de esto y aquello”. ¡No! No hay receta para la magia.

–Tus últimos dos discos son conceptuales y dijiste que todo lo que escribís últimamente aparece con un concepto unificador. ¿De dónde salen esos conceptos?

–No lo sé, es más una cuestión de estar dispuesto a la idea de tener un concepto. Antes no estaba dispuesto a eso. Irónicamente, lo estoy ahora que los álbumes dejaron de ser importantes y todo se trata de canciones sueltas otra vez. Por las bajadas de Internet, el concepto mismo del álbum está bajo ataque. Pero sí, en los últimos años me gusta la idea del concepto unificador porque significa que voy a poder escribir un buen grupo de canciones. Para mí, escribir la música es la parte fácil, lo difícil es escribir letras con las que me sienta cómodo. Entonces, si tengo mucha música y tengo que ponerle letra, es más difícil buscar un concepto para cada canción. En cambio, si tengo un tema unificador, sé que voy a escribir sobre algún aspecto de eso. Es como escribir canciones para un musical o algo así.


4 grandes bandas 4

Published on Monday, November 24th, 2008

podcast punk


NIGHTWISH (SIN TARJA) VUELVE A BUENOS AIRES

Published on Sunday, November 23rd, 2008

La era del deshielo

Tras el turbulento alejamiento de Tarja Turjnen, Nightwish pretende recuperar la vieja senda con nuevos disco y vocalista. “No queríamos otra cantante de ópera en la banda”, se planta el líder Tuomas Holopainen.

 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3746-2008-11-21.html

Por Juan Ignacio Provendola

Contar que todo comenzó con una casual zapada de guitarras criollas alrededor de un fogón en una noche de campamento sonaría real en una banda de rock and roll del Gran Buenos Aires. Sin embargo, ése también fue el origen de Nightwish, una agrupación finlandesa que se convirtió en referente de la última oleada de heavy metal europeo, luego de atravesar una inicial etapa acústica en formato de trío. “El metal es un estilo de vida”, declara el tecladista y compositor Tuomas Holopainen, aunque reconoce que sus referentes musicales son Vangelis (“el mago griego del sintetizador”), Kitaro y compositores de bandas sonoras como Hans Zummer (El Rey León, La roca, Gladiador), James Horner (Titanic, Corazón valiente), Danny Elfman (Los Simpson, Dick Tracy) y Trevor Jones (Excalibur, Laberinto). Su fanatismo por el cine viene de larga data: en su mansión del pueblo finlandés de Kitwe tiene una pantalla gigante donde ve una y otra vez películas de Disney, cuya devoción se ratifica en una sala especialmente dedicada con dibujos y muñecos del Pato Donald, el Ratón Mickey y compañía.

Tuomas siempre fue el dueño de la pelota en Nightwish, aunque esa realidad tomó dimensión cuando despidió a la cantante e histórica líder carismática Tarja Turunen, al término de un show en 2005, que luego fue editado en DVD con el explícito título End of a Era. Los motivos de la decisión fueron subidos a la página oficial del grupo en formato de “carta abierta a todo el mundo”. Holopainen, en nombre de sus compañeros, le reprochaba allí “la avaricia, el desinterés por los fans y la falta de compromiso”, y la acusaba de dedicarse “sólo al negocio, el dinero y cosas que nada tienen que ver con los sentimientos y la emoción”.

El escandalete continuó con el llanto de Tarja en plena conferencia de prensa, la revelación pública contra Tuomas del marido argentino de la vocalista (“me dijo que nadie iba a poder parar su amor por Tarja”) y la respuesta definitiva del tecladista en la canción Bye Bye Beautiful, incluida en Dark Passion Play, el disco que Nightwish presentará mañana en el estadio Obras.

–¿Cómo sobrellevaron la crisis?

–No lo veo como una crisis. Lo de la carta abierta fue inevitable porque no había mejor forma de poder dar la imagen correcta de lo que realmente había sucedido. No contenía ningún detalle personal y de otro modo hubiésemos estado meses y meses teniendo que responder preguntas y dar explicaciones. Simplemente tratamos de resumir nuestra decisión de dejar ir a Tarja y buscar una nueva cantante.

–Tarja ha venido muchas veces a la Argentina sin Nightwish. No será fácil este show sin ella…

–Llevamos un largo tiempo de tour con Annette, nuestra nueva cantante, e hicimos un montón de shows juntos que han salido muy bien, así que sé que todo va a estar correctamente. Que Tarja haya dejado la banda es sólo parte del pasado para nosotros. Este será nuestro primer show en Buenos Aires sin ella, pero tengo unas expectativas acorde con mis recuerdos de la ciudad. Todos los shows que hicimos tuvieron algo en especial, aunque recuerdo particularmente el de la presentación de nuestro disco Once, porque fue perfecto y los fans nos hicieron sentir como en casa.

Cuando las cicatrices aún estaban en carne viva y el tema se había convertido en cuestión de Estado (hasta el primer ministro finés opinó al respecto), la banda se puso en campaña para ocupar el puesto vacante. Así llegaron hasta Annette Olzon, una sueca de 37 años, casada y con hijos, que asegura no tener ningún vicio, divertirse viendo Jackass y Friends, y ser fervorosa lectora de ¡Paulo Coelho! Su legajo en la música incluye la iniciación en el oboe por presión de su madre cuando tenía ocho años, una banda de covers de ABBA y la participación en un festival de motoqueros del que huyó despavorida porque unos muchachos excedidos en copas le pedían que mostrara un poco más que su canto.

–¿Por qué eligieron a una cantante técnica y estéticamente diferente?

–Hicimos una votación formal, pero fue unánime que ella sería la elegida. Fue una cuestión de piel. Sentimos que ella sería la adecuada, y todo el mundo estuvo de acuerdo. Ella es muy distinta a Tarja y eso fue intencional. Definitivamente queríamos tener algo diferente. Era nuestro único criterio. Confiamos en que el reemplazo adecuado iba a estar ahí, en algún lado, y fuimos en su búsqueda. De lo único que estábamos seguros era de que no queríamos otra cantante con entrenamiento de ópera clásica en la banda. Era hora de dar un paso adelante y no de buscar una copia.

–¿Cómo creés que queda la reputación de la banda al cabo de tantas convulsiones?

–Nightwish es una banda grande en Finlandia y tenemos suerte de que cada single o disco nuestro trepe muy rápido en los charts, incluso mucho más que otros artistas internacionales. No sé si Nightwish es la más grande de todas, pero ahora mismo y en los últimos años nuestro trabajo ha sido muy bien recibido y ha tenido buenas críticas. Por suerte seguimos transitando la misma senda y estamos muy contentos.


LAS PASTILLAS DEL ABUELO

Published on Sunday, November 23rd, 2008

El septeto liderado por Piti Fernández apuesta a ganador con “Crisis”, un disco introspectivo y lleno de preguntas. En charla con el Sí!, hablan de su relación con Internet, la masividad y el diluvio que viene…

Por: Nicolás Igarzábal Especial para el Suplemento Sí!

http://www.si.clarin.com/2008/11/21/home/01806949.html

Desde que Javier Martínez (Manal) escribió Todo el día me pregunto (1969), el rock argentino se llenó de dudas: ¿A dónde está la libertad? (Pappo), ¿Para quién canto yo entonces? (Sui Generis), ¿Qué se puede hacer salvo ver películas? (La máquina de hacer pájaros), ¿Por qué no puedo ser del jet-set? (Soda). Entrando en el tercer milenio, el Pity Álvarez canta “¿Quién Soy?”, Migue García asegura “La duda es mi enemigooo”, Iván Noble titula Preguntas Equivocadas a su debut solista y Bersuit pone un signo de interrogación en la tapa de su último álbum.

En la saga del rock preguntón, Las Pastilllas del Abuelo ingresan al podio con su reciente Crisis (2008), un disco con 13 canciones de corte dubitativo (¿De dónde vengo? ¿Qué carajo es el amor? ¿Quiero tener razón o ser feliz?, entre otros). Hasta el packaging duda, con un sticker que dice: ¿Incluye bonus tracks? Todo, envasando un álbum más introspectivo y menos fiestero que los anteriores. “Cuesta más digerirlo, toma más trabajo algunos estilos. Experimentamos con los sonidos y nos salieron zambas más pinkfloydescas. Hay mucha psicodelia y folklore”, coinciden los de Caballito. “Ya no contamos tantas historias; son más estados y sentimientos”.

-¿Por eso tantas preguntas?

Piti (voz): -Las preguntas son un motor, no hay que tenerle miedo a las preguntas, ni a las crisis.

Fer (guitarra): -Te podés clavar en una crisis… y ahí quedarte eternamente. O aprovecharla para crecer y hacerte más fuerte.

Piti: -El sufrimiento no es inherente a la crisis. Son sólo momentos de quiebre, de cambios.

-¿Se puede decir que están en una etapa de transición?

Piti (voz): -Seguro, estamos en un momento bisagra. Muchos desafíos, muchos compromisos, ¡Todo junto! Pero son cosas positivas, que te tiran para adelante. Disfrutamos de las crisis.

-¿Qué onda? ¿Se volvieron más existencialistas?

Piti: -El existencialismo es interesarte por el ser humano, y somos eso. Mirarse para adentro y para afuera. Cuanto más nos miramos, más entendemos al otro. Las casualidades no existen. Nada pasa por nada.

-También se puede suponer que el título le cabe al país…

Fer: -Acá vivimos en una crisis constante, porque no se labura para salir, se labura para sobrellevarla. Todo se emparcha.

Piti: -Técnicamente, las crisis responden a problemas irresolubles, faltantes de guita, movidas bursátiles. De hecho le pusimos el nombre al disco, ¡Y después se fue todo a la mierda! (risas).

Lo nuevo de LPDA será presentado en el Estadio Malvinas Argentinas (29/11), nueva base rockera en La Paternal, donde ya tocaron en agosto, después de su desembarco en el Luna Park. “Haber llegado al Luna fue un flash, fue un regalo de la Matrix”, rememoran. ¿Y Obras? ¿Le esquivan al estadio Pepsi Music? “No tenemos apuro, nadie nos corre. En algún momento se barajó la idea, pero quedó ahí. Nuestras metas no van por los lugares a tocar, sino por que se escuche nuestro mensaje. Queremos que la gente lea y estudie. La conciencia se alimenta de preguntas y de educación. Leer es un caño, loco”.

Así como están Los Mismos de Siempre (Renga), Los Mocosos del Oeste (Piojos) o El Fondo no Fisura (Callejeros), su núcleo de seguidores más acérrimos tiene nombre: La 20. En el Templo del Box coparon con una bandera que bien podría sintezar la historia del grupo: “De La Colorada al Luna Park”. Repasando aquel bautismo en Primera Junta, en 2002, hasta la actualidad, no se puede obviar a El Sensei, acaso el primer cyber-hit del rock criollo. Aunque nunca la incluyan en el repertorio en vivo, ni la hayan grabado en un disco oficial, en YouTube tiene versiones de fanáticos que superan los 500.000 clics.

-¿Se la siguen pidiendo en los shows?

Fer: -¿Sabés que ya no? Hoy al que pide El Sensei le dicen que es un careta y lo miran mal. Durante mucho tiempo, tomó identidad propia. Cuando vimos que la cosa venía desmedida, que El Sensei y Las Pastillas eran dos cosas paralelas, decidimos no tocarla más.

-¿Reniegan?

Fer: -Para nada. Una vez que una canción está hecha, no podés deshacerla. A mí me lleva a una época súper linda de mi vida, pero no condice con la filosofía actual de la banda.

-Igual, les dio una difusión enorme para una banda independiente y sin radio…

Fer: -Seguramente haya gente que sólo nos conozca por ese tema. Mi hermana me pasó una nota de un diario que hablaba de “las bandas de la apología”, y figuraban la de “zarpale la lata” y El Sensei (risas).

-El tema hizo furor desde Internet… ¿cuán ciber-dependientes son ustedes?

Fer: -Internet es parte de nuestra filosofía de difusión: garpa muchísimo. La idea de difundirnos por la red siempre estuvo con nosotros, desde la primera canción que hicimos.

Piti: -Todos los días chequeo los mails, pero no soy de responder, tardo una banda en teclear. No me dan los dedos.

Bochi (guitarra): -Yo no tengo compu. Entro en algún ciber de vez en cuando a ver los mails, pero nunca chateé en mi vida. Es fundamental aprender a usar la tecnología, no renegar de ella. Fer: -Internet sigue siendo el bastión. Es un Hágalo usted mismo virtual. Hoy el boca en boca es por MSN.

– ¿Cómo se llevan con la piratería?

Fer: –Es algo con lo que no podés combatir, nosotros bajamos cosas todo el tiempo. Yo me bajé el show nuestro del Luna Park, porque al otro día estaba en Taringa. Juan (batería): -También tenés los extremos. El tema de los fotologs es peligroso. Hay gente que realmente pone toda su vida ahí y se puede usar para secuestros o lo que sea. Siempre hay algún oportunista.

Fer: - El problema es cuando Internet se transforma en el medio por el cual la gente vive. Si estás todo el tiempo sentado en la computadora, y todos tus amigos son virtuales, y todo lo que hacés lo hacés para sacarte una foto y ponerla en tu fotolog, eso me parece peligroso. El día que se te corta la luz, ¿Qué hacés? ¡Te tirás por la ventana!
–¿Se animarían a la electrónica, por ejemplo?
Fer: –Por ahora no tenemos las máquinas, ni quién pueda tocarlas (risas).
Piti: –Pero locuras ya nos mandamos, así que una mancha más al tigre…

–¿Creen que se inscriben en una tradición de rock local?
Fer: –El rock nacional antes estaba más fragmentado en el estilo que cada banda desarrollaba. Hoy ya está más generalizado, hoy rock nacional es El Bordo, Los Gardelitos y Las Pastillas del Abuelo, aunque musicalmente no se parezcan.
Piti:–Igual es loco porque parece que necesitamos etiquetar para conformar nuestros mapas mentales. No hay que abusar.

–¿Las Pastillas viven de Las Pastillas?
Fer: –No con casa de oro y auto cohete, pero pero por suerte sí. Hasta hace poco dábamos clases de guitarra y batería.

–¿Se subieron a Facebook?
Piti: –No manejamos. Te encontrás con gente de los viejos tiempos, ¿No?
Fer: –Aparecen ex novias, compañeros de la primaria… Dicen que la ponen a full.
Piti: –Dicen que con el Facebook tenés más posibilidad de mojarla.


Iggy Pop, Moby y Alice Cooper, actores

Published on Sunday, November 23rd, 2008

El dinero no es todo

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3751-2008-11-21.html

La crisis global del capitalismo golpea también a las estrellas de rock, y muchas empiezan a buscar el mango para sobrevivir. Es el caso de Iggy Pop, Moby y Alice Cooper, que confirmaron que actuarán en Suck, una película en tono de comedia sobre vampiros y una banda de rock, cuyo rodaje empezará en estos días. ¿Camino al Oscar?


MODEX MIRA HACIA AFUERA

Published on Saturday, November 22nd, 2008

Materializados

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3750-2008-11-21.html

Por J.G.

Si hay algo de lo que puede jactarse Modex es de tener ese sonido que, aun siendo una flamante banda de electro rock, ya lo hizo girar tres veces por Europa y una por México. A Modex le interesa el sonido y cualquier cosa que esté pasando en la escena extranjera, por eso no ser profeta en su tierra es sólo un detalle. El trío (Gaby en guitarras y voz, Martín en guitarras y Ciro en sintetizadores) compara esta condición con la poca atención que se les da a las bandas nuevas locales, a diferencia de los siempre expectantes cazatalentos de la movida europea. Este trío lleva la energía como punta de lanza de un estilo desenfrenado y rockero. En vivo suenan potentes y seguros, con las bases afiladas y las guitarras en primer plano. Gaby, canchero y en visible actitud punkie, salta del escenario, baila como una serpiente entre el público, le toma la cerveza a alguno y vuelve a subir, listo para colgarse del pie del micrófono. Su primer trabajo, Materialize, editado por el sello europeo Pias a principios de este año, fue grabado por Gaby y Martín, porque si bien Ciro es argentino, al momento de gestarse el disco estaba en Barcelona. Cuentan que se conocieron en un bar cuando Modex era un dúo y estaban de gira. A través de la típica charla de borrachos, prometieron hacer algo juntos una vez que Ciro retornara a la Argentina. Unos meses más tarde se juntaron los tres, sin saber qué podía resultar del encuentro post-Barcelona, pero desde ese entonces se transformaron en un trío.

Puede que no sea tan difícil encontrarle el porqué de su buena estrella europea: “Antes que nada somos melómanos, nos lo pasamos escuchando música de todo tipo, y miramos mucho lo que pasa afuera, entonces empezamos a hacerlo acá. Y resulta que, claro, apenas quisimos vendernos afuera, conseguimos muy buenas fechas: tocamos en Liverpool, en Londres con los Klaxons antes de que explotaran, con gente que admiramos”, cuenta Gaby. Este año, en formato de dúo, Modex fue invitado por la revista mexicana Marvin para salir de gira por las principales ciudades de ese país. El convite los encontró en plena grabación de su segundo disco, pero fue demasiado tentador como para rechazarlo. “Ahora estamos grabando porque en realidad tuvimos mucho viaje. Lo de México fue un mes y nos cortó un poco. Veníamos con un envión bastante fuerte, pero no íbamos a decir ‘no, gracias, no me voy a México’. A Europa ya fuimos tres veces, ésa era nuestra primera vez ahí”, explica Martín.

Lo de cantar en inglés no es siquiera una decisión influyente en el sonido del trío sino más bien una desobediencia idiomática. “En realidad, como soy el que canta y hace las letras, hacerlas en inglés me resultó más fácil para este estilo. Al principio también cantábamos en español y me empezó a gustar el inglés, lo incorporé fácil porque lo sé, y ahora me animé a probar en castellano. Me empezó a gustar de nuevo y voy a intentar variar. Si me voy a Europa y lo tengo que cantar en inglés, lo canto en inglés; si estamos acá, lo puedo cantar en castellano”, expone Gaby. La new wave y las bandas de finales de los ‘70 y principios de los ‘80 son las que más eligen para escuchar, pero no se quedan ahí: “Escucho mucho jazz, tango y música clásica, y quiero incorporar cosas armónicas de esos géneros en Modex, por más que la banda no tiene nada que ver con el tango o con la música clásica. No todo tiene por qué ser tan obvio”, define Ciro.

* Modex se presentará el sábado a las 2 en la Crème de la Crème, Niceto, Niceto Vega 5510.