PJ HARVEY

Viaje al centro de la tierra

Desde su pueblo natal, la cantante británica repasa su carrera y mira de costado hacia el futuro.

 http://www.si.clarin.com/2009/03/27/home/01885283.html

Es temprano y encuentro a Polly Jean Harvey en los helados baños de un pub de Somerset, al oeste de Inglaterra. Está encerrada en un cubículo, cambiándose de ropa. Se me cae el papel higiénico y el rollo pasa por debajo del tabique. Se ríe y lo vuelve a empujar hacia mi lado. Se muestra conversadora y hasta sugiere visitar la iglesia local, donde están enterradas las cenizas de T.S. Eliot. Harvey piensa que el corazón del poeta podrá estar aquí, pero que el resto está en otra parte.

Algo después nos encontramos formalmente y nos sentamos a una vieja mesa de madera de la parte de atrás del pub. Tiene puestos unos jeans negros ajustados y zapatos de taco alto. El pelo ondeado y negro, la piel blanca como la tiza y los labios de un rojo sangre. Es muy bella, y muestra una serenidad desconcertante. Como intérprete, Harvey es salvaje, una combinación hipnótica de la sensualidad del primer Mick Jagger con el abandono de Iggy Pop. Al gritar sus blues post punk, hace el tipo de música que conmueve. En las entrevistas, sin embargo, es notablemente reservada. “Cuando salió el primer disco, Dry, en 1991, me asombró la forma en que todo el mundo interpretaba las letras. No imaginaba que se iban a poner a construir teorías sobre lo que había escrito. Un tema como Legs, de Rid of Me (1993) iba sobre cortarle las piernas a un amante que no quería irse. No es algo para tomarse en serio”. Se ríe y aclara: “Las metáforas sexuales se sumaban a que era una mujer muy joven, que empezaba a explorar esos terrenos. Ahora escribo de otra forma porque ya viví muchas cosas y no siento que deba volver a pasar por eso.”

A principios de los ’90 se trasladó a Londres para estudiar escultura, pero terminó por postergarlo cuando Too Pure le ofreció un contrato de grabación. Lo que pasó después no queda claro: viejas entrevistas hablan de una primera crisis nerviosa alrededor de la época de Rid of Me y de otra en 1995. En el pasado se citaban declaraciones suyas del tipo “no estaba bien” o “estaba muy confundida”. En algún momento de la entrevista el barman (que la conoce de toda la vida), le dice que está “demasiado flaca para salir de gira”. Pero se la ve muy bien. Le pregunto qué fue lo que salió mal cuando se mudó a Londres. “Una amiga y yo alquilábamos un lugar horrible en Tottenham, un lugar frío y húmedo. No tenía dinero. Las cosas empezaron a funcionar con la banda y me hicieron las primeras entrevistas”. Años de reticencia hicieron de Harvey una figura misteriosa como pocas. Björk dijo que le recordaba a Clint Eastwood: “Todo es reserva y perfil bajo”, aseguró la diva islandesa. Sabemos, sin embargo, que salió con Nick Cave y que le rompió el corazón (como se documenta en el disco de Cave, The Boatman’s Call). Alguna vez la vieron con el actor Vincent Gallo, pero ambos desmintieron que hubiera romance.

Si hay una artista mujer a la que puede agruparse con PJ Harvey es Patti Smith. Es notable que Harvey nunca hubiera escuchado a Smith hasta que se hizo la comparación. “En ese momento pensé que sería buena idea escucharla. Descubrí Easter en la colección de discos de mis padres. No sabía que lo tenían. Estuve con ella algunas veces y me pareció una persona carismática y maravillosa”. El pub se dispone a cerrar. Hay tiempo para una última pregunta, de modo que le pregunto cómo se siente cuando está por cumplir cuarenta años. Hace una mueca. “Recuerdo que cuando cumplí treinta no me sentí nada bien. Fue muy difícil”. Por un momento pienso que va a confesar todo. Se recompone y sonríe: “Pero cuarenta está bien. Va a estar bien”.

Traducción: Joaquín Ibarburu

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