THE MANTA RAYA, NEW RAVE (DE LA) FELIZ

Cansei de MDQ

The Manta Raya comenzó a tomar forma en Estados Unidos y, ya consolidada, salió de gira por Europa. Ahora, su rock electrónico y colorido también se consigue en Buenos Aires.

 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3749-2008-11-21.html

 Por Julia González

The Manta Raya no suele pasar mucho rato en su Mar del Plata natal. Esta vez, la pasada Creamfields fue la excusa para cargar las cosas en su camioneta y venirse a Buenos Aires. La experiencia fue buena, porque tocaron a las 23 y el público ya estaba prendido fuego, entonces su propuesta más rockera que electrónica no fue un problema. “Estuvo bueno, la gente se quedó. Teníamos una expectativa de ver qué pasaba, porque había un montón de gente, pero en Creamfields van paseando todo el tiempo. Cuando subimos nosotros se empezaron a acercar, se coparon y empezaron a bailar”, cuenta George (guitarra y programaciones). De todos modos, aunque el público hubiera estado sentado en el piso o no le hubiera prestado atención, este trío iba a estar descontrolado en el escenario haciendo lo que mejor le sale: rockear.

Ya se dijo, The Manta Raya se aleja del mar que habita cada vez que siente que el rock local pasa de movida a estática. “En Mar del Plata son todos muy viajeros. En verano vuelven, es como un panal”, cuenta George, a propósito del espíritu peregrino que lo tuvo viviendo en Miami durante la crisis post-2001 junto a Mecha, su pareja y cantante del trío. The Manta Raya había comenzado a germinar en el país del Norte, pero era difícil armar una banda allá. “George se compró una Roland y empezó a experimentar con bases. Ahí surgió el cambio a la música electrónica y, cuando empezamos a tocar así, tratamos de seguir con lo que era un sonido de una banda rockera, pero sin batería. Así estuvimos buscando sonidos”, expone Mecha.

Una vez en Buenos Aires sumaron el bajo de Quique y ya estuvieron listos para seguir viajando. “Nos contactamos con gente de Buenos Aires, pero también era difícil tocar y traer grupos de Mar del Plata. En Mar del Plata la escena no existe, así que era medio complicado. A través de internet se nos abrieron un montón de puertas: de repente nos invitaban de Europa para ir a tocar. A nosotros nos parecía en joda, decíamos ‘estaría buenísimo, pero estamos un poco lejos’”, recuerda Mecha. Pero después la idea cobró forma y sólo hubo que hacer planes. La gira de The Manta Raya pasó por Alemania, Italia, Inglaterra y España durante un mes, a fines del año pasado, compartiendo escenarios con bandas del under europeo. Y cuando los tres volvieron a la Argentina, fue como si el tour europeo les hubiera traído buena suerte, porque empezaron a presentarse una vez por mes en Buenos Aires.

Que su primer trabajo se llame Yeah!, y no de otra forma, tiene que ver con la actitud de estos marplatenses, que van siempre para adelante con un sonido definido, aunque ecléctico y colorido, y un espíritu arengador desde el vamos. Los temas están cantados en inglés, alemán y francés por fonética. Mecha dice que su disco le parece divertido y que por el contrario de lo que le pasaba con otras bandas, esta vez se cuelga a escucharlo. “Tiene una energía muy buena onda”, aclara, por si hiciera falta.

* The Manta Raya se presenta hoy a las 21 en Kika, Honduras 5339.

Bisiesto

Bisiesto
www.bisiesto.com.uy

Un disco compilado de 2 volúmenes disponible para descargar gratuitamente en bisiesto.com.uy
Incluye 24 bandas y solistas representantes de la nueva escena uruguaya.


BISIESTO Vol. I

01. Electric Kool Aid
02. Verde
03. Vieja historia
04. Eté & Los Problems
05. Milanesas
06. Kubricks
07. Vittorio Cacciatore
08. Franny Glass
09. Hey Ladies!
10. Boomerang
11. Polyester
12. Mersey

BISIESTO Vol. II

01. Paraguay
02. Dejavú
03. Max Capote
04. San Bardos
05. Grubb
06. Emilio
07. Miss Wichita
08. Closet
09. Santé Les Amis
10. The Shippers
11. Sinatras
12. Pepperback

Despedida a lo grande

Para las Pelotas, llegó el final de su año. Después de varias giras por el interior y algunas apariciones en festivales (como el Pepsi Music), la banda hará su última presentación del 2008 en Obras el 22 de noviembre a las 21 hs.

En el show recorrerán temas de sus nueve discos además de anticipar temas de su nuevo material. Actualmente la banda se encuentra grabando el sucesor de “Basta”, que verá la luz a principios del mes de marzo del 2009.


Las orgías de los Rolling Stones

¡Ron Wood publicará un libro con sus memorias! Parece que no se calla nada. Repasa las noches de descontrol y todos sus romances. Sexo, drogas y rock and roll en estado puro.

http://www.ciudad.com.ar/2008/11/20/musica/01806816.html

Se tomó unos cuantos años pero al fin lo hizo: Ron Wood publicará un libro contando su vida dentro de la banda más legendaria. Se llama “Memorias de un Rolling Stone” y relata tanto experiencias musicales como personales, su relación con otros artistas y, por supuesto, sus romances. Sexo, drogas y rock and roll en estado puro.

“He vivido la mayor parte de mi vida en una cárcel de oro” arranca Wood y se despacha con una descripción de cómo fueron tantas décadas siendo un Stone: “empapadas en alcohol y alegradas por frenéticas orgías en mansiones victorianas o por joviales vandalismos en hoteles de lujo; pulidas en el asiduo roce de príncipes, beodos, estafadores, ministros, artistas, intelectuales y camellos; viajadas en aviones privados y bronceadas al sol de exóticas playas; estupefactas de amor a los humos, píldoras y polvos no recomendados por las autoridades sanitarias”.

Sus romances se llevan varios pasajes del libro. Sólo un breve repaso: estuvo con la ex mujer de George Harrinson, Patti Boyd (antes de que ésta lo dejara por Eric Clapton), con la primera dama de Canadá y su ahora ex esposa que acaba de abandonar por su actual pareja, un moza rusa 40 años menor que él.

Por supuesto que dispara contra otros músicos. Tuvo una relación muy cercana con muchos de ellos, como con Jimi Hendrix, con quien compartió departamento durante 6 meses. De aquello días, Wood recuerda que “una noche estábamos tumbados en la habitación llena de almohadones que teníamos en la casa. Habíamos encendido velas e incienso y estábamos hablando de guitarras. Me mostró cómo podía tocar con ambas manos (…), y yo estaba allí mirándolo embobado. Aquello era algo de lo más alucinante, me tenía totalmente fascinado, pero lo que más me impactaba de él era la poca confianza que tenía en sí mismo. No podía dar crédito. Esa noche me confesó que odiaba su voz, que no se soportaba cantando y que le gustaría estar en el escenario simplemente tocando”.

En cuanto a sus compañeros de grupo, dice que el líder musical es Keith Richards. “Los Stones no se reducen sólo a Mick. El primer plano estelar que ocupa Mick es algo que le va muy bien, pero sin Keith no habría banda. En otros grupos, se sigue al batería. En los Stones, seguimos a Keith”.

El libro saldrá a fines de noviembre en España y esperamos ansiosos su edición local. Nada mejor que ser un Stone y sobrevivir para contarlo.

Vidas paralelas

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3719-2008-11-07.html

Vidas paralelas

Gabriel Medina y Esteban Menis filmaron sus aldeas para hablar de una generación cargada de miedos y amistad, con la música como motor vital para sus personajes, para ellos mismos y para el cine con el que sueñan.

Por Federico Lisica

“¿Y vos cuántos años tenés?”, le pregunta Abril a Nicolás. “Siempre siento que me querés decir una cosa que no me terminás de decir”, rezonga Lucía frente a Gauna. Aunque no lo expliciten, todos los implicados apenas pasaron la barrera de los 30 y la manera en que se relacionan con el otro distan de lo supuesto para los de esa franja. Lo mismo sucede en su presente: para la mayoría sólo hay empleos inocuos, ilusiones personales truncas, amores que no cuajan y un aislamiento a punto de estallar. Si entre los personajes que pueblan Incómodos y Los paranoicos existen menos de seis grados de separación, entre sus creadores la distancia es aún menor. Esteban Menis y Gabriel Medina se conocen de sus años de cursada en la Universidad del Cine. Al reencontrarse para la entrevista se dan un fuerte abrazo, cruzan palabras sobre los amigos en común, y se disponen a hablar de lo que los motivó a contar historias muy cercanas. Tan próximas que Menis juega a ser Luciano en un cameo de su debut (o casi, ya que El transcurso de las cosas se mantiene inédita), y Medina no duda en declarar sobre su ópera prima: “La película soy yo”.

–¿Cuáles fueron las inspiraciones para sus films?

Gabriel Medina: –Mi película surge como una pulsión interna, muy fuerte, que es hacer cine. Más que de una idea, nace de un mundo y unos personajes que casi no estaban contados en el cine argentino. Quería retratar y angular un espejo apuntando a la gente que conozco, a los amigos de amigos y a mí mismo.

Esteban Menis: –Es cierto lo que decís, no hay algo tan puntual que te lleva a crear, aunque Incómodos se gestó a partir de un recuerdo. De chico iba a Miramar con mi familia y siempre me llevaban a una pista de karting. Dejé de ir por unos veranos y cuando volví le digo a mi vieja: “Llevame de nuevo al karting”. Pero ya no entraba en los autitos. Me di cuenta de que algo malo había ocurrido, era el principio del fin. De ahí viene lo de estar incómodo, como un niño en un cuerpo de adulto.

–En las dos películas, los personajes viven la realidad con extrañamiento. ¿Tenían la intención de retratar a una generación?

G.M.: –En realidad traté de pintar mi aldea, como en el famoso dicho. Si logré eso, no lo sé. Pero puse personajes que, por ejemplo, escuchan la misma música que yo. Intenté encuadrar a partir de cómo veo las cosas y cómo las ve otra gente. A partir de ahí trasciende el mote de película generacional. No partí de ninguna premisa, excepto por el título. Nicolás Gueilburt, el otro guionista, y yo somos muy paranoicos; siempre estamos pensando conspiraciones y nos cagamos de risa de eso. Lo de paranoico, más que con una patología, tiene que ver con una forma equivocada de ver el mundo, en el que tu mirada pesa muy poquito y toda tu vida se pone en función de los demás, con un gran ojo por detrás… George Orwell, 1984. Este mundo es opresivo y es prioritario construir tu propia realidad. Aunque a veces está bueno ser paranoico, porque descreés de todos. Perdón, me fui al carajo (risas)…

Los paranoicos es la historia de Gauna, un guionista (encarnado por Daniel Hendler) que trabaja disfrazándose en fiestas infantiles, síntoma de su fracaso, mientras que su nombre y figura son sinónimo de éxito para un amigo que los usa en una serie televisiva. Para Gauna será momento de tomar las riendas de su situación, “de no querer ser un frustrado”, movilizado por la novia de su compañero. Incómodos, por su parte, muestra a un vendedor de juguetes negado con su propia adultez. Nicolás, recién abandonado por su novia, viaja a Miramar para tirar las cenizas de su abuelo. Lo acompañan una chica tan naïve como desesperada y Alfred, un repositor de supermercado con ínfulas de Fred Astaire. El tono tierno y melancólico se ve aumentado por la presencia de “ataques ochentosos” (Juan Gujis, Ricardo Bauleo, Scalectrics y la ilusión de ser Marty McFly) con una estética muy afín a los dibujos de Liniers, encargado de las gráficas de la película. Las road movies, en un caso urbana y en otra bucólica, varían de registros, de la comedia negra al thriller individual, del humor estático al drama, con el romance proponiendo “finales felices” enrarecidos.

–Las resoluciones en sus historias no son grandiosas sino más bien una aceptación del presente que les toca vivir a lo personajes….

E.M.: –En Incómodos ves gente inmadura o huérfana emocionalmente, que no puede resolver sus conflictos. Suceden cosas para que trastruequen el microcosmos que propone la ficción. Dan un pequeño salto, pero bueno, creen que su destino está en la astrología del chicle Bazooka.

G.M.: –No estoy de acuerdo en que no haya resoluciones. Los paranoicos es justamente sobre el cambio. Para mí es muy importante el cambio pequeñito. Gauna está en esa búsqueda. Idealizó demasiado y eso es como la paja: imaginás cómo es coger. Pero ahora quiere coger, romper con todo. Asocio la película con el punk, porque es destruir para construir.

–¿Por qué eligieron alter egos tan manifiestos?

E.M.: –En Incómodos hay un monstruo de tres cabezas y yo tengo cosas de los tres. Pero necesitaba a Nicolás porque, dentro del absurdo, es el testigo privilegiado de lo que pasa a su alrededor. Le decía al actor (Santiago Altaraz) que no ponga caras y además es el que menos texto tiene.

G.M: –Gauna es un alter ego, sin dudas. Me gustan las narraciones en primera persona, Bukowski o John Fante. Eso es poner la firma y saber que hay alguien que está contando algo que le fue muy propio. Puede ser narcisismo, si se quiere. Pero en un momento me chupó un huevo y me dije a mí mismo: “Que se vayan todos a cagar”. Me hago cargo de todo. Creo tanto en lo que cuento, en ese mundo, y creo tanto en el cambio, que tuve que filmarlo y construir un alter ego. Necesitaba exponerme y exorcizarlo.

Incómodos y Los paranoicos poseen su epifanía, y el quiebre lo ofrecen sendos bailes. “Me gusta bailar y creo que lo hago bien”, dice Menis, que filmó una escena que puede recordar a Napoleon Dynamite, aunque el director perjura no haberla visto. Dentro del cine local hay que rastrear bastante para encontrar una película con una presencia tan visceral y representativa del indie local como se da en Los paranoicos (El Mató A Un Policía Motorizado, Hamacas al Río, Lobo, Siga la Flecha y Doris, entre otros). Ya no es la aparición sorpresiva de un grupo, como la de El Otro Yo en Silvia Prieto, ni la topología indie utilizada en el cine de Ezequiel Acuña: acá Gauna baila solo El féretro, de Todos Tus Muertos, y luego Nada de nada, de Farmacia. Entre esos dos temas, el protagonista cambia.

–¿Por qué elegiste esas canciones?

G.M.: –El féretro me encanta. Era imprescindible que estuviese, igual que el tema de Farmacia en la escena final con la banda tocando en vivo. Hay un grito primario, dadaísta y de regeneración. No es sólo que baila sino qué baila… Y baila Todos Tus Muertos. El productor entendió lo importante de esa escena.

–¿Podría haber sido otro tema de TTM, como El espejo?

G.M.: –O Terror al cambio: “Voy a cambiar, quiero cambiar, ya cambié de vida”. ¡Qué lucidez la de esa frase! La música es todo. Tiene un poder tremendo en su manifestación. Para mí, John Lennon fue uno de los políticos más completos del siglo pasado.

E.M.: –Me encanta que los pibes les pongan tanto huevo a sus movidas. Los tiempos del rock son mucho más saludables que los del cine. Hubiese querido poner en la película a Yo La Tengo y Supergrass, pero no se puede; y estaría bueno que se revea ese tema.

–Los músicos se suelen enfrentar al miedo del segundo álbum… ¿Ya tienen ideas para su segunda película?

E.M.: –Tengo unas pocas líneas sobre un tipo que va a una fiesta empresarial, se gana un premio para viajar y a partir de ahí cambia todo.

G.M.: –Lo que no tengo es miedo. Eso es no poder encontrar la energía para buscar una verdad. Me encantaría filmar la naturaleza inexplorada por el hombre. Como en Honor de caballería, de Albert Serra, o Last Days, de Gus van Sant. Ese fluir…

E.M.: –O Cuenta conmigo…

G.M.: –¡Qué buena película! Los mejores momentos son los que mezclan amistad y aventuras. Hay que vivir aventuras.

 

 

“Ningún DJ serio quiere hacerse pasar por músico”

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-3718-2008-11-07.html

“Ningún DJ serio quiere hacerse pasar por músico”

El embajador del dance argentino asegura que uno de los momentos del año que más espera es el previo a asumir el control de la Cream Arena en la edición porteña de Creamfields. En esta entrevista, Cattáneo habla de todo y se planta: “Mi personalidad está en el sonido”. Además, Simian Mobile Disco y UNKLE, visitantes ilustres de la nueva megafiesta electrónica.

 Por Yumber Vera Rojas

Desde hace tiempo le cuelga la chapa de embajador argentino de la música dance. Motivos sobran: es el DJ hispanoamericano mejor posicionado en las listas de todas las revistas del género, ha sido tapa de la inglesa DJ Mag, forma parte de una suerte de Liga del Baile al lado de los británicos Paul Oakenfold, Sasha y John Digweed –más el estadounidense Danny Tenaglia–, fue uno de los primeros DJs en tocar en el Hollywood Bowl y actúa constantemente en los cinco continentes. Sin embargo, uno de los momentos más esperados por Hernán Cattáneo es la previa de sus presentaciones anuales en la Creamfields Buenos Aires. “La expectativa que hay en la Cream Arena cada vez que subo a tocar es uno de los highligths del año para mí”, asegura el DJ y productor originario de Caballito, en exclusiva para el NO. A cuatro ediciones de aquel memorable cierre en la Costanera Sur, con una carpa todavía repleta, excitada y vibrante a las 6 am, Cattáneo repetirá esta vez en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, en otro horario (a las 21) y en condición de figura estelar de la Cream Arena.

Después de que en 1987 le cayera en sus manos un disco de Franklie Knuckles, el house revolucionó la manera en que Hernán Cattáneo entendía la música. Siete años más tarde era residente en Clubland, a fines de los ‘90 viajó a los Estados Unidos invitado por Oakenfold y después vino la consagración, ya establecida en el párrafo anterior. Un sinnúmero de remixes, singles y compilaciones –entre ellas la Renaissance Masters Series y los dos volúmenes de Sequential– también dan fe del particular estilo que el crédito local ha patentado a lo largo de este tiempo. Cattáneo tiene una convocatoria inmensa y algunos detractores, pero hasta éstos ven con respeto hacia la obra que labró, porque saben que le dio a la Argentina un lugar en el cenit del dancefloor global. Esta vez, Cattáneo llega con un galardón más: fue protagonista de la celebración de la primera década de la Creamfields Liverpool. “Estuve en nueve de las diez ediciones y siempre es especial”, asegura el DJ vía e-mail. “Es el festival de música electrónica más importante de Inglaterra, con ediciones en muchas partes del mundo, lo que lo hace el más grande. Formar parte de semejante line up es muy halagador.”

–¿En qué se diferencia ese set del que ofrecerás en Buenos Aires?

–Mis sets siempre tienen una característica ascendente. Me gusta comenzar tranquilo y desde ese punto evolucionar hacia música con más energía.

–El progressive house se convirtió en la banda de sonido del dance nacional y vos sos el embajador argentino. A partir de tu éxito, muchos DJs locales se abocaron al género. ¿No te parece que la propuesta se gastó y necesita reinventarse?

–A la gente le encanta ponerles rótulos a las cosas. Soy DJ desde antes de que existiera el término progressive house y creo que el núcleo de la música que pongo es house en muchas de sus variantes. Oportunistas hay en todos lados, pero no les presto atención. A la larga, la gente se da cuenta de quién hace las cosas con honestidad. No obstante, el progressive house es apenas una parte de mi sonido y está muy bien donde está. Pero si escuchás mis sets o mis CDs hay mucho más que eso: deep house, tech house, techno… No sigo modas, pongo lo que me parece interesante. Mi personalidad está en el sonido y eso me mantiene en el lugar donde me encuentro. Busco un determinado groove, melodía y emotividad en muchos estilos. Lo único que no me gusta es la música muy rápida, muy dura o violenta.

–Hace tres años, en la Argentina, el minimal era un fenómeno under y de pronto copó las pistas. ¿Sucedió igual en todo el mundo?

–El minimal y el electro ya no me parecen underground, de hecho hoy son lo mas trendy de la electrónica. El drum’n’bass ostenta menos seguidores, pero los mantiene con su esencia bien definida. Eso sucede todo el tiempo con los estilos. Por eso nunca creí que hubiera que poner sólo un estilo de música, y me mantuve en el centro del house y sus variantes. Todas las tendencias tienen cosas buenas, pero ninguna es tan buena como para ser única. He estado en esto lo suficiente como para saber que todo son ciclos. Lo que hoy es underground, si funciona, será mainstream en unos años en el 90 por ciento de los casos.

–¿Suponés que el revival del techno, el electro house, la revisión del hip house, algunas reinvenciones del break e incluso el dance punk u otras aproximaciones del rock al dancefloor son los fenómenos a los que hay que estar atentos?

–Un buen fan de la música está atento a todo lo nuevo que sucede. Después está en uno separar lo que tiene valor.

–Con la crisis creativa que padece actualmente el dance argentino y el distanciamiento cada vez mayor entre el under y el mainstream, ¿cómo ves la situación de la escena en este momento?

–No creo que haya una crisis creativa y no estoy de acuerdo con que hubo una fractura entre under y el mainstream, pues nunca estuvieron muy cerca que digamos. Hay situaciones que son iguales en todos lados y en todos los rubros, y no deben mezclarse las apreciaciones. Los eventos grandes son liderados por DJs internacionales de renombre porque es lo que marca el mercado en la Argentina y en cualquier otro lugar. No es una crisis de la escena.

–¿Sacás provecho de tu condición de latino para el manejo del beat y de la pista de baile? Por ejemplo, ¿notás la diferencia entre la apuesta sonora de Pete Tong y la tuya?

–Mi manera de poner música es bastante ecléctica, y eso viene de la costumbre de tocar muchos estilos en un mismo set. Cuando llegué al Reino Unido eso era algo novedoso, porque los DJs americanos y europeos eran más de perseguir un solo sonido. Afortunadamente, hoy es lo normal y eso da mucha más variedad a los sets.

–¿Te interesa representar la idiosincrasia argentina cuando trabajás como productor? ¿Te preocupa que el dance tenga un sentido localista?

–Tal vez será por estar en más de cien ciudades distintas por año, pero mi visión es absolutamente global. Como persona, me siento argentino ciento por ciento, pero la música ya es algo que trasciende la nacionalidad.

–Te convertiste en un DJ prestigioso justo antes del fenómeno de las raves en la Argentina. ¿Cómo lo ves con el paso del tiempo?

–Me seduce cualquier cosa que tenga un interés en promocionar la música. Las primeras raves lo tuvieron y allí estuve. Las otras eran un negocio y no participé.

–Cuando te metiste en la escena, ¿cuál fue tu principal influencia?

–Frankie Knuckles.

–¿Es el mejor DJ que has visto?

–Sí, con Sasha y John Digweed.

–¿Cuál es la nueva promesa del dance mundial?

–Hay muchísimas, afortunadamente.

–¿Y la revelación local?

–Idem.

–Pappo le preguntó a Dero qué es lo que toca un DJ. Si te lo hubiera consultado a vos, ¿qué le habrías respondido?

–Que eso de que los DJs “tocan” no se refiere a tocar como él tocaba la guitarra sino que es una traducción de “play records”. Ningún DJ serio quiere hacerse pasar por músico cuando dice que “toca”.

–¿Qué es lo que más te molesta de un DJ?

–Que no sea honesto o respetuoso.

–Durante mucho tiempo se polemizó acerca del endiosamiento de la figura del DJ. ¿Cómo ves esto ahora?

–Todas las figuras populares se convierten en ídolos de la juventud y son endiosadas, ya sean deportistas, músicos o DJs.

–¿Es mito que los DJs no bailan? ¿Bailás?

–Dentro de mí.

–¿Qué sentís cuando te remixan? ¿Te emociona o te da vértigo?

–En general me gusta escuchar qué otra interpretación pueda tener algo de lo que hago. En esencia, ésa es la principal idea de los remixes.

–¿Cuál ha sido tu remix más excitante?

–For the Time Being, de Phonique con Erland Oye.

–¿Tu próximo disco será con temas producidos por vos o presentarás uno de sólo mixes?

–Seguramente uno de mixes con muchas producciones propias.

–Además de las veces que venís a actuar, ¿durante qué época del año estás en la Argentina?

–Vivo en Barcelona, voy a la Argentina en verano y estoy siempre de gira. Hago unos 200 vuelos por año.

–Pese a esconderse detrás del baile y la fiesta, ¿el dance tiene una postura política? ¿Hernán Cattáneo tiene una postura política frente al país, la sociedad y el mundo?

–Creo que la música electrónica y sus integrantes, debido a sus características, tienen una postura muy liberal, y en general adhiero a eso.

MACHU EN MUCH

Catupecu en la intimidad

La banda liderada por Fernando Ruíz Díaz volvió al formato acústico en un show interactivo con invitados y fans: anécdotas, nuevos temas y un repaso de hits. El programa sale el 29.

 http://www.si.clarin.com/2008/11/07/home/01797386.html

Por: Silvina Marino

 Ahí están. Ahora en formato de quinteto bajo una especie de cruz de luces y un piso atravesado por líneas que dan idea de velocidad. La misma estética del último disco: el estilo predilecto de Fernando Ruiz Díaz, art decó.

Catupecu Machu se prepara para el show “íntimo e interactivo” que se graba para Much Music y que tiene los inconvenientes típicos de la tele: retraso, repeticiones, interrupciones. Y mucho calor: “negro prendan el aire”, reclama al off el cantante. Si Fernando es un pilar indispensable como showman, que cuenta anécdotas entre temas y reconoce a la gente del público para saludarla, en este concierto de formato acústico (con versiones de versiones de Catupecu), la posta musical es de Javier Weintraub, a cargo del violín que completa la formación clásica. ¿Por qué? En su participación es donde las canciones dejan ver los matices especialmente propuestos para esta presentación por la banda.

Los integrantes cuentan que hubo varios ensayos antes y la idea del vivo era transmitir la sensación de intimidad de un ensayo. Por eso, se ubican en círculo para tocar aunque queden de espaldas a alguna parte del público. De estos ensayos surgieron, también, nuevos temas, como la saga de Neurosis I y II…Algo de lo que adelantan parte: una locura sonora de quince segundos sin voz y con el sello Catupecu.

En el medio del show hay una entrevista y varias frases divertidas & espontáneas del cantante: “Los grupos que se separan por dos cosas: por falopa o porque se aburren”; “Alcohólico: y lo digo con todo el respeto que la palabra se merece, eh”; “Pusimos el nombre Catupecu Machu apurados y, como nos decían que no íbamos a llegar a ningún lado, lo dejamos”.

Sebastián Cáceres es el bajista que se incorporó oficialmente hace poco más de un año para reemplazar a Gabriel. Y funciona como el Yan de Fernando, su lado B: uno es tranquilo, callado, “zen” (como le dice la conductora Maitena Aboitiz). El otro, a la inversa: hiperquinético, hablador, nunca quieto. Para la seguidilla de temas, Fernando y Sebastián se alternan bajos, Herrlein se hace cargo del cajón peruano y percusión, Macabre toca piano y teclado. Y hay rescate: Hay casi un metro al agua (Dale!), Hormigas (Cuadros…), el gran Y lo que quiero es que pises sin el suelo…Todo en el plan cuidado y bajo el mismo concepto que los Opera y Gran Rex, Catupecu hace saber que el cambio los llama. Que es casi su motor principal. O excepto por la energía, el primero.

Fabulosos Cadillacs: con México rendido a sus pies

La banda debutó en el Foro Sol ante 50.000 personas que deliraron con los hits. Hubo varios invitados.

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Fabulosos Cadillacs: con México rendido a sus pies

05:27

La banda debutó en el Foro Sol ante 50.000 personas que deliraron con los hits. Hubo varios invitados.

Por: Guillermo Zaccagnini

Postales Fabulosas desde México. (Fotos: David Fernández, enviado especial / Edición: Pedro Irigoyen)

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Tan lugar común como comparación inevitable, el regreso de Los Fabulosos Cadillacs necesita ser enfrentado con la reunión de Soda Stereo. Menos espectacular, menos mediático y muchísimo más humana. Porque en tiempos de resurrección de bandas, se podría decir que los Cadillacs se erigen como una muestra de que volver sólo por el sucio lucro es falso. Anteayer, en el Foro Sol de laCiudad de México, la banda comenzó su Satánico Pop Tour en favor del hit y del jolgorio general en una aceitada desprolijidad que les imprimió una frescura escasa en la banda reconciliada promedio.

Los Cadillacs fueron al grano y, en el fino límite entre complacer y ser demagógicos, comenzaron el show con El león, hit certero en contexto mexicano. Y eso fue muestra de una constante que cruzó el concierto de punta a punta; porque si El león, su disco de 1992, los impulsó a convertirse en estrellas en México, la banda eligió repasar varios temas de ese álbum y acertó. Del impacto del tema de apertura al combo pachanguero de Gitana y Carnaval toda la vida -que junto a Vasos vacíos y Demasiada presión funcionaron como tándem para el trencito-, pasando por el melancólico punto alto de Siguiendo la luna.

El recuerdo del difunto percusionista Gerardo “Toto” Rotblat fue constante y medida. En lugar de convertir el concierto en una celebración del golpe bajo, los Cadillacs eligieron cargar de emotividad la lúgubre Los condenaditos -con Vicentico golpeando un teclado con un bastón- para luego descomprimir con un delirante homenaje a Rotblat. Sí, imágenes en cámara lenta del percusionista, pero con un Flavio Cianciarulo vuelto luchador enmascarado en frac y skate y un Sergio Rotman encapuchado a lo Padre Coraje. Dentro del particular culto a la muerte de la banda eligieron, también, Calaveras y diablitos y Basta de llamarme así.

“El príncipe de la cumbia”, presentó Vicentico a Pablo Lescano de Damas Gratis para revisitar la versión cumbiera de Padre nuestro. Y ese fue el primer invitado antes de que Mimi Maura y Astor Cianciarulo (alias Astorboy Mini Moon) subieran al escenario. Mimi prestó su voz para Vasos vacíos, más cerca de Dawn Penn que en la piel de una falsa Celia Cruz. Astor -con sus flamantes 11 años- comparte banda (Misterio) con papá y fue llamado a reversionar Guns of Brixton. Y allí, los Cadillacs confirmaron su capacidad para hacer suyas can ciones ajenas. Pero aunque el caos de Guns… con Vicentico tomando el bajo, Cianciarulo la guitarra y voz y Rotman como un MC desbocado volvió un tema clash en uno cadillac, Should I Say Or Should I Go quedó fuera de lugar en medio de un público que le fue indiferente.

“Loco, se les va el subte a estos chabones”, insistió Rotman para terminar el concierto. El cantito pedía Yo no me sentaría en tu mesa y aunque “no, ese tema está prohibido” remataron con el requerimiento. ¿Gracias totales? No, luego de dos horas y media, “¿Nos vemos mañana?”.

PINK

“La rabia es muy saludable”

http://www.si.clarin.com/2008/11/07/home/01797395.html

La chica crece: se divorció y editó
un disco (“Funhouse”) donde pide pista de “artista madura”. Hmmm….

Por: Tony Horkins

Tiene una de esas sonrisas que parecen moldeadas en yeso. Pero a su favor hay que decir, mientras se despereza en un sillón doble en un hotel cinco estrellas en Londres, que no parece falsa. “Mi padre siempre decía: ‘Hay que ser fiel a uno mismo’. Tal vez así no se tengan muchos amigos, pero nunca se va a tener enemigos, porque todos van a saber de dónde sale una”, admite Pink, mientras le pide al mozo, no sin educación, el cambio a light de la gaseosa que le acaba de servir. Termina de editar su quinto disco en lo que va de la década (Funhouse) y, al lado de Britney Spears, hoy parece centrada.

Dispuesta a servirse de un monólogo que no se sabe si es interior, pero que sí se encarga de diseminar, Pink sigue con su pequeña guía de consejos: “Hay que descubrir en qué somos buenos. Vi fracasar a muchos de mis amigos porque estaban desorientados, no tenían rumbo. Yo tuve mucha suerte, porque es evidente que sé cantar. A pesar de todas las cosas peligrosas en las que estuve metida en mi adolescencia, siempre tuve una suerte de norte que me hizo salir adelante. Hay que encontrar el verdadero norte y actuar en consecuencia”.

“Pink” es, en realidad, el mote artístico por el que la conoce al menos medio mundo. La mujer que se niega a ser la niña traviesa que no deja de ser para todo el mundo que la conoce, vive en permanente contradicción con su nomenclatura particular. “Odio que la gente me llame Alecia Beth Moore. ¡Me siento agredida! Pero tampoco me siento Pink. Me siento un alma ambulante. Ninguno de los dos nombres que me pusieron me define. Me siento una chica muy rara”, dice, más buscando comprensión que esperando ser comprendida. Y cuando atina a darse cuenta de que se está poniendo muy compasiva, contraataca al instante: “Nada me escandaliza. Me olvido de que no todos son liberales”.

-De alguna manera te diste a conocer como una chica divertida, a la vez que iracunda. ¿Qué queda de aquella Pink del 2001?

-Todavía sostengo que la rabia es la más necesaria y básica de las emociones. Hace un par de meses hice un curso que se llamaba “Desmitificar la rabia”. Creo que si se la expresa y se la comunica bien, de la manera adecuada, la rabia es un sentimiento de lo más saludable.

-Se te vinculó sentimentalmente a personas que viven del otro lado del Atlántico. ¿Cómo vivís esa elección amorosa?

-Las relaciones a la distancia son difíciles, pero me gustan mucho. Los seres humanos son muy complicados y todos necesitamos un espacio propio. Necesitamos tiempo para estar solos, aunque no demasiado. Hay un equilibrio. Hay una línea extraña que no siempre es visible, pero una vez que la encuentre va a ser algo asombroso.

El tema le queda picando e insiste en completar la idea. Del sorbo, voraz, vacía el vaso y se larga: “Tener una relación amistosa con un ex es algo importante. Si se tiene un amor o una relación auténtica, entonces se puede seguir sintiendo ese afecto. Un mal novio puede ser un buen amigo”.

-Siguiéndote la corriente, un mal novio también puede ser un buen tatuaje…

-Los tatuajes son capítulos de una vida que quedan registrados. Puedo decir dónde estuve, con quién, por qué, qué significó, si estaba sobria, si estaba triste, si tenía doce años o diecisiete. Mi tatuaje favorito es “What goes around comes around” (algo así como “Lo que va, vuelve”). Lo llevo en la muñeca derecha.

-¿Qué tal las cirugías? No digo que se te noten, pero…

-Me parece que, en ese sentido, Cher es asombrosa. No sé si me sentiría cómoda haciéndome una cirugía plástica, pero no juzgo a quienes lo hacen. De todos modos, me encanta ir a una playa y ver a una señora de cincuenta años flácida y arrugada haciendo topless, con un cigarrillo y un Martini en la mano y riéndose. Una puede adivinar todas las veces que se rió antes.

Para una estrella pop que se toma el pulso tres veces por día, la salud no es lo de menos: “Todos los días al despertarme me siento llena de gratitud por no estar muriéndome. Una vez me salió un granito debajo de un lunar. Estaba en Alemania. Fui a una dermatóloga y le pregunté cuánto me quedaba de vida”.

-¿Vicios?

-El tequila es mi trago de combate. Me hace decir lo que escondo en mi interior, que en realidad a veces es bueno, pero cuando estoy borracha es como lanzar una moneda al aire.

-¿Te violenta?

-A veces quiero pegarle a la gente, como cuando veo que alguien es cruel con un animal. Siento algo muy fuerte de inmediato. El otro día vi que un hombre le pegaba a la hija en un Blockbuster. Le dije que lo iba a tirar del otro lado del mostrador si volvía a hacerlo. Funcionó.

-¿Y con qué nivelás cuando el tequila está fuera de alcance, el mundo se sale de cauce y querés encontrarte a vos misma?

-Coincido con los hindúes en que la búsqueda del placer no es algo que deba hacernos sentir mal o culpables si se lo compensa con buenos actos. A las mujeres se les enseña a sentirse mal por su sexualidad, a sentirse intimidadas o sucias. A mí no me pasa. La gente me parece deliciosa. Creo que todo puede ser sexual.

-Aunque no parecés el tipo de chica que haya tenido que esperar al éxito para tener lo que quiere, decime qué es lo mejor de ser una estrella pop…

-¡Esperé esa pregunta toda la vida! No me gusta hacer colas. Me las salteo. Y eso es lo mejor de ser famosa.