WordPress database error: [Table 'muypunk_blogpunk.wp_tags' doesn't exist]
SELECT DISTINCT t.tag FROM wp_tags t INNER JOIN wp_post2tag p2t ON p2t.tag_id = t.tag_id INNER JOIN wp_posts p ON p2t.post_id = p.ID AND p.ID=300 ORDER BY t.tag ASC
En la Unidad 24 de Florencio Varela, los internos realizaron un mural récord basado en historia argentina.
http://www.si.clarin.com/2008/11/21/home/01806957.html
De vez en cuando, el mismo lugar y personajes pueden generar una historia diferente. En este caso, la cárcel y sus reclusos se escapan de la sordidez de las noticias policiales. En la Unidad 24 de Florencio Varela, el pasillo por donde pasan las visitas desde hace un mes se llenó de color: las invasiones inglesas conviven con Sarmiento, la casa de Tucumán y el cabildo de Buenos Aires. Recién quedó inaugurado el primer tramo de un mural que consta de tres partes basado en la historia argentina y va a tener 1130 metros cuadrados, el más grande de Latinoamérica en contexto de encierro que sueña con convertirse en récord del libro Guinness.
Aunque en esta cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense (S.P.B) hay unos 750 internos, sólo la minoría participa de los talleres de dibujo, pintura y tallado. En el proyecto trabajaron nueve personas, algunos de ellos ya fueron liberados. Diego Ortiz Pierro (28) hace dos años que está preso en Florencio Varela y, para él, participar fue una terapia. “A mí me tranquiliza, los colores me producen una sensación de libertad, me saca de este lugar. Hace bien salir del pabellón, porque el encierro te trae problemas de salud, en ese lugar no tenés nada para hacer. En cambio, esto te da muy buen concepto y te ayuda en todo sentido”, cuenta Diego, que aprendió a pintar murales cuando estuvo detenido en una seccional.
Los chicos cuentan que la idea surgió como un chiste en el taller del profesor Daniel Symcha, pero que al final la idea fue tomando forma. Se habló con las autoridades y en febrero pusieron manos a la obra. Con el impulso de la Dirección General de Asistencia y Tratamiento del S.P.B. y el Centro de Actividades Juveniles en Contexto de Encierro, Los detenidos, en su mayoría jóvenes de alrededor de 27 años, trabajaron hasta en el diseño basados en las técnicas del muralista mexicano Diego Rivera. En los hechos históricos fueron asesorados para poder incluir más personajes y situaciones. Como por ejemplo, el traslado de los indígenas quilmes hasta Buenos Aires. Según Diego Uribe (24), le sirvió para estudiar un poco menos: “Como acá estoy cursando primer año de secundaria, esto me ayudó en historia”, explica Diego.
Trabajar en el proyecto para Emiliano Ojeda (26), “es una forma de deshacer” lo que hicieron mal. Usa muletas desde el día en que lo detuvieron, hace poco más de n año cuando se accidentó con una moto tras una salidera bancaria. Por ese impedimento en algunos tramos tuvo que aflojar. “Hacer esto nos motiva a querer cambiar, nuestras propias familias se dan cuenta”, asegura Emiliano.
Para terminar el primer tramo tardaron ocho meses, con jornadas de cinco horas por día. Costó entre ocho y nueve mil pesos, pero a pesar del dinero gastado, muchas veces no alcanzó. “Pintaban con lo que tenían a mano, pinceles, trapos o con las manos. Eso se nota en los diferentes estilos en la pintura”, explica Diego Sisti, el representante del Servivicio Penitenciario también a cargo del proyecto junto a Symcha. ¿Lo más difícil? “El techo, porque te cansa la espalda”, coinciden todos. Es que la galería consiste en dos paredes de 110 metros de largo y 3,5 metros de alto y un cielorraso de 4 metros de ancho. Por eso calculan que recién en 2010 va a estar terminado, aunque muchos de los que participan esperan ser liberados antes, pero prometen pasar de visita ante cierta mirada incrédula de Carlos Barrios, el director de la Unidad 24.
Barrios cuenta que antes de empezar en el taller de arte algunos de los reclusos no podían ni verse entre sí. “Facilitó un poco en las relaciones”, relata, aunque aclara que también hay situaciones difíciles. “Hay días en los que no están bien de ánimo, no quieren trabajar porque se enteran de alguna mala noticia, entonces hay que entender eso también”.
Sin cantar victoria, pero conforme con los resultados el director Barrios, resume la experiencia en una frase: “Ahora no están perdiendo el tiempo, habrá que ver qué pasa cuando salgan”.