La sensual cantante de metal sinfónico se puso al teléfono antes de su inminente show. ¡Que no se corte en Buenos Aires!
http://www.clarin.com/suplementos/si/2008/09/12/3-01758179.htm
Txt Pablo Raimondi.
praimondi@clarin.com
La chica neumática lleva una larga cabellera roja, que en el escenario agita como la mejor headbanger. Y, de yapa, ostenta un tono mezzo-soprano que impacta a quien la escucha.
Esa es Simone Simmons, la voz holandesa de Epica, el grupo de metal sinfónico que mostrará lo suyo el próximo jueves 18 de septiembre en el Teatro de Flores. “La mujer de nuestro príncipe es argentina, así que estoy un poquito unida a tu país. Ella va a ser un día la reina de Holanda”, arranca, sin pregunta mediante, el diálogo telefónico con el Sí!
Su colega Tarja Turunen, que descolló en vivo hace una semana, fue su motor de inspiración. Cuando tenìa apenas 16 años, Simone fue convocada para cantar en Epica. Y, las vueltas de la vida, el destino (chimentos mediante) quiso vincularla como eventual reemplazo de la finlandesa en Nightwish. “Fueron rumores, nunca me pidieron que fuera la reemplazante. Y si hubiese sido así, posiblemente mi respuesta hubier sido negativa. No quería tener esa tarea de ser el reemplazo de otra cantante. La paso muy bien Epica”, asegura.
Imaginar a esta colorada paseando por los pasillos de un hotel en patas, con una calza, top y una caja de bombones suizos en la mano, tal como dicen que se la suele ver, puede perturbar la imagen de la siempre maquillada cantante. De la que tambièn se dice, que cuando se hace un minuto, corre a los shoppings a comprar lencería o comer pastas italianas.
Su pasión por los chocolates se mezcla con su amor por la música, sobre todo en vivo donde afirma sentir la vibración de los fans. The Divine Conspiracy, último disco de los holandeses, tiene un leit motiv religioso para la cantante. “Significa que Dios creó un contexto para que el ser humano entienda que todos rezamos a un mismo Creador. Y que todas las religiones tienen grandes puntos de unión. Si llegáramos a darnos cuenta de eso, no habría más discriminación religiosa, ni guerras. Nos respetaríamos”, confiesa.
En la tapa, se ve la privilegiada figura de Simone desnuda y sosteniendo una manzana. “Tenía que representar la inocencia del ser humano, en relación con la religión, por eso sostengo esta fruta. Y también estoy tatuada, porque los dibujos en el cuerpo representan tus elecciones. La pérdida de la inocencia”.
-Leí que te ofrecieron aparecer en la revista Playboy de Holanda…
-Sí, hace bastante tiempo. Era muy joven y dije que no.
-¿Y si te lo plantean ahora?
-No lo sé, ya aparecí desnuda en la última tapa del disco, así que, eso es básicamente todo lo que quiero enseñar. Es algo privado para mi novio y para el espejo.