“Cultivamos lo que va a pasar
Los Boricuas más proféticos vuelven al país para seguir presentando el reggae roots al que rinde homenaje su nombre.
Txt. Victoria Cerruti .
Desde San Juan, se están preparando para aterrizar en la cuarta edición del festival Pepsi Music. La última vez que visitaron nuestros pagos fue el año pasado en el Personal Fest, donde tocaron con Los Cafres, Tony 70 y Dancing Mood. “Es todo un halago estar de vuelta por ahí”, dice Willie Rodríguez (voz) tras haber pospuesto una hora la entrevista por estar tatuándose “alguna que otra mujer bonita y con la cara pintada como los muertos mexicanos”, en alusión al pueblo que le regaló el nombre de su último disco: M.O.T.A. Es que Cultura Profética cobró bastante notoriedad en el norte y el centro del continente y pegó un salto cuando se puso en manos de la discográfica de Marley, Tuff Gong Studios o, mejor dicho, de su ingeniero de sonido Errol Brown, el mismísimo que re-mezcló Legend.
-¿Creen que cualquier banda puede grabar en Tuff Gong?
-Puede que sea el sueño de cualquier banda reggae. Pero en este momento, ya no buscamos hacerlo porque por suerte encontramos un sonido similar en Puerto Rico. Nosotros teníamos el deseo de sonar con ese gusto jamaiquino y que los ritmos estén en su lugar.
-¿Y cómo lograron hacerlo?
-Buscando en los discos originales de Bob Marley encontramos que el ingeniero de sonido era Errol Brown. El es el responsable del compilado Legend, el más vendido de la historia de Marley. Fue bueno saberlo porque muchas veces no se registra la función del productor pero verás que es fundamental. Luego lo contactamos y decidió trabajar con nuestras canciones: hicimos el primer y el segundo disco en la casa de Bob Marley, que es hoy es un museo.
-Están constantemente denunciando y han grabado con el rapero Take-One, ¿se relacionan con el reggaetón de allá?
-La denuncia es de Puerto Rico y su relación impuesta con Estados Unidos. La verdad es que esto no ha sido muy pensado, ha pasado por nuestra debilidad como puertorriqueños y surge en la composición. El reggaetón es para nosotros un género más, que con sus bondades y maldades, para bien o para mal, está representando y moviendo del mapa a Puerto Rico. Nos gusta Vico C, Tego Calderón, Cosculluela…
-¿Qué los inspiró de México en su último disco?
-Estuvimos viviendo en el barrio El Ajuzgo, al suroeste de DF, y de ahí salen las siglas de M.O.T.A: Momentos de Ocio en el Templo del Ajuzgo. Los momentos de ocio son necesarios para la creatividad, y lo hacíamos en nuestro templo. Además jugamos con la controversia de la palabra, porque allá significa marihuana.
-¿Cómo fue trabajar con Guillermo Bonetto en vivo por primera vez?
-Fue una cuestión de favoritismo por Los Cafres, y nos pareció que iría como anillo al dedo una invitación por ahí. Y la gente quedó loca… mucha inspiración.
-Willie, ¿qué pasa con la voz de Bori, el baterista? Es casi como la de Marley…
-Sí, es muy parecida y es un tono que le queda muy natural. Fue por él que quisimos hacerle el tributo a Bob Marley, que es una influencia increíble en nosotros. Y cuando él canta, yo (que canto la mayoría de los temas) me tiro un poco atrás y disfruto de eso.
Susurro entre los parlantes
Decirte al oído, es un libro compilatorio de hits para recitar, en tres secciones: la que da título al libro, Canciones y Chicas y Bailando conmigo mismo. En los poemas de Nicolás Domínguez Bedini lo musical y la lírica se articulan con total naturalidad: Bedini es disc jockey, a la vieja usanza: “Sí, de los que animan fiestas sociales, como cumpleaños de 15 o casamientos, de principio a fin”, pero también ha deambulado por las cabinas más “artys o snobs”. Como una “antena”, según bien señala el escritor Osvaldo Bossi en el prólogo, Nico Bedini ha captado la música de la noche y la de sus alrededores (el barrio de San Miguel, una vernissage, las revistas de rock, una caminata después de una ruptura de pareja). “¡Los soniditos son de Nicolás!”, se auto-reinvidicará.
La paradoja queda planteada en el poema dedicado A todos los audífonos del mundo: allí se revela el diagnóstico “hipoacusia bilateral profunda” y cierra: “El silencio es la tragedia de mi vida/ ¡y no me importa!”. Pero la sordera no contrariedad para Bedini (que se dedica a alquilar equipos de sonido). Nico encarna la figura del poeta en un mundo musical, como un un viejo cassette de enganchados, como el que escribió tras una mención en el Sí!: “Soy el Dj Sordo que hace bailar a las suegras en los casamientos ¿No es maravilloso?”.