PUBLIC ENEMY

De cuando eran reyes…


Chuck d, líder del radical colectivo de hip hop, repasa su clásico “It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back” a propósito de cumplirse veinte años de su edición.




Txt Sean O’Hagan .
The Observer y Clarÿn

http://www.clarin.com/suplementos/si/2008/08/15/3-01737766.htm

El álbum de Public Enemy de 1988, It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back, fue un hito en el hip hop, tan impactante en lo político como creativo en lo musical. El nombre de Chuck D y sus famosas peroratas son sinónimo de mediados de los ‘80, época en que el hip hop salió a la superficie envuelto en una llamarada de creatividad y controversia. Su grupo, Public Enemy, era el más radical e innovador que surgiera del underground de la Costa Este, deliberadamente alineado con los pioneros del funk y el soul con conciencia política, como James Brown, Curtis Mayfield y Gil Scott-Heron. “Queríamos que nuestra música fuera el equivalente auditivo del deseo de los negros de manifestarse a gritos luego de haber sido silenciados por tanto tiempo”, rememora: “Era como el blues en ese sentido, me parece”. Pero Public Enemy era más duro e incendiario que sus antecesores, ya que vendía una postura política que, por momentos, parecía proponer el mensaje de revolución violenta de los Panteras Negras. “Nadie ha podido acercarse a la potencia política que Public Enemy le dio al hip hop”, le dijo a Rolling Stone Adam Yauch, alias MCA de los Beastie Boys: “Los pongo en el mismo nivel que Bob Marley. pero, mientras que la música de Marley te atrae con su dulzura y luego desliza el mensaje, Chuck D te agarra de las solapas y te obliga a escuchar”. Hoy, la gente suele acercarse a Chuck D después de una conferencia en lugar de un concierto. El músico se llama a sí mismo “raptivista” y difunde su mensaje, que permanece inalterado, en constantes giras por las universidades estadounidenses y en la cartelera global que es el sitio web de Public Enemy. También ha publicado un libro, el best seller Fight the Power. Pero tampoco necesitaría participar en un reality show, cosa que hizo Flavor Flav hace algunos años en un programa llamado The Farm, tras una muy publicitada adicción al crack, una serie de infracciones de tránsito y una temporada en la cárcel por intento de homicidio, para luego regresar a la tele con programa propio: Flavor of Love .”Estoy muy contento de que ahora tenga un rumbo”, dice Chuck, con un dejo de ironía. “Yo lo elegí para Public Enemy cuando empezamos y, cuando optás por alguien tan excéntrico, tenés que seguirle la corriente. Digámoslo así, él nunca va a actuar como vos o como yo o como cualquier otra persona del planeta. Es único. Y, creéme, con uno basta”.



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