El regreso de los conejos muertos

http://www.si.clarin.com/regreso-conejos-muertos-die-toten-hosen_0_680932161.html

Hace treinta años, el quinteto alemán debutó en un sótano de Bremen con nombre erróneo. El martes pasado, en ese lugar, iniciaron la gira que los trae en septiembre. ¿Vendrán en barco?

Sábado 10 de Abril, 1982. Anunciados como “Die Toten Hasen” (Los conejos muertos) un ignoto quinteto debutaba en el sótano Schlachthof, en la ciudad de Bremen, centro industrial alemán con más de 1300 años de historia. Su nombre había sido escrito erróneamente (con la “a” de hasen en vez de una “o”). En su siguiente show en el SO36 de Berlín, ya eran anunciados como “Die Toten Hosen” (Los pantalones muertos).

Martes 10 de Abril, 2012. Aquellos pantalones, con casi la misma formación (y el vestuario colorido) y una popularidad miles de veces mayor, abrieron su gira 30 Jahre (30 aniversario) tocando el mismo día en aquel mismo lugar. Hace tres décadas el Schlachthof era apenas una sucio sótano con un escenario pequeño para 200 personas. Hoy sigue casi intacto: “Creo que sólo cambiaron el color de una pared” dijo el bajista Andi, antes de subir a tocar. Durante 45 minutos recrearon un set de 15 canciones de su LP debut Opelgang (1983) y una canción de ZK, primera banda de Campino (voz) y Kuddel (guitarrista). Muchas de las canciones (como Niemansland y el instrumental Tote Hose”) hacía más de 28 años que no las tocaban.

DTH para 200 personas seria en la Argentina algo similar a Los Redonditos de Ricota en el Salon Pueyrredón… Menos de mil personas asistieron a un show de dos horas. Al día siguiente, la banda largó (con un toque para 100 personas en un barco en el puerto de Hamburgo) una gira de sus gigs sorpresa: Magical Mystery Tour con paradas en Islandia, Suiza y Hungría, tocando en casas de fanáticos, un hospital, una estación de bomberos, un centro contra-cultural okupa donde los músicos dormirán en sus bolsas de dormir “Como lo hacíamos hace 30 años”, recuerda Breiti (guitarrista) “pues nunca nos olvidamos de dónde venimos”.

“Me convertí en un viejo choto”

JUEVES, 1 DE MARZO DE 2012
IGGY POP
“Me convertí en un viejo choto”
Agosto de 2009. El pacto entre el gobierno y la AFA da a luz al Fútbol para Todos y supone un final para Fútbol de Primera, esa versión de La noche del domingo, en la que Enrique Macaya Márquez cortaba partidos en vez de manzanas. Es el paso del tiempo. Justamente el mismo fenómeno que, a través del teléfono, Iggy Pop analiza para el NO. ¿Hasta qué edad puede, la iguana promedio, rockear como una bestia?

 

 

 

Por Roque Casciero
–Debe haber sido algo especial cumplir 60 (ahora tiene 65), porque es difícil imaginarte haciendo un disco como Préliminaires hace una década.

–Intenté hacer muchas de estas cosas apenas cumplí los 50 con Avenue B, pero no me salió bien porque era demasiado joven para sonar sabio (se ríe). Lo intenté y la gente respondió: “Uh, fuck you, Iggy Pop, no bueno (lo dice en español)”. Ahora es un poco diferente. Por otra parte, supongo que es algo de la naturaleza humana y que probablemente me pase lo mismo que al resto, pero cuando cumplí 50 y cuando cumplí 60, lo primero que hice fue mirar alrededor y decir: “Pará un segundo, yo no parezco de esta edad”. Y empiezo a listar todas las cosas que puedo hacer y que otros más jóvenes no pueden, pero hay una voz interior que me dice: “Tenés 60 y eso es así, viejo”. En la crítica de un shows de los Stooges, el periodista decía que, aunque le gustó mucho, se sentía como si hubiera sido cagado a palos por una pandilla callejera de señores maduros (risas). Eso me resultó muy gracioso y muy real. Los Stooges me cagaron a patadas durante años, por eso escribí la canción I Wanna Go to the Beach, como reacción personal cuando volvía a casa de las giras. Creo que nosotros fuimos una de las mejores bandas que existieron, que estamos entre las cien más grandes, quizá, pero cuando volvía a casa sentía que no estaba expresando “mi erdadero yo”, porque… ¡porque no soy un grupo!

–Mencionaste I Wanna Go to the Beach y eso me lleva a preguntarte por tus canciones rockeras: las dos que incluiste en Préliminaires, Nice to Be Dead y She’s a Business, son diferentes de las que hiciste en los últimos años, que parecían seguir una fórmula. ¿Estás de acuerdo?

–¡Absolutamente! Siento que ya no puedo escribir buenas canciones de rock. Todavía puedo cantarlas, por eso recibo tantas invitaciones para hacerlo en discos de otra gente… ¡y sueno bien! También soy bueno cantando mis viejas canciones en vivo, pero, honestamente, mi energía ha cambiado. No sé, siempre fui fan de los Stones, pero en los últimos discos de estudio que hicieron no los escucho rockeando de verdad, aunque así y todo sean buenos discos. Así que ya me había dado por vencido al respecto y me había olvidado de la idea de componer temas de rock… No me importa si rockea o no, sólo me interesa que me guste. Es probable que por haber sentido que tenía que seguir de cierta manera, cuando tenía 50 y pico mis canciones de rock se pusieron más estúpidas y genéricas, aunque siempre tenía algo en los discos que era realmente bueno… y que generalmente no era rockero. Supongo que me convertí en un viejo choto (carcajadas).

“Si somos rock cabeza, mejor… peor sería rock del orto”

JUEVES, 1 DE MARZO DE 2012

PITY ALVAREZ

“Si somos rock cabeza, mejor… peor sería rock del orto”

Febrero de 2002. El FMI negocia con el presidente transitorio Eduardo Duhalde y pone condiciones al Presupuesto; en los clubes de trueque hay oferta de autos usados; y en la Selección, el DT Marcelo Bielsa convoca a Caniggia y a Riquelme. En Lugano, una nueva hora comienza, y Pity Alvarez cuenta al NO cómo pega su nueva banda, Intoxicados:

Por Santiago Rial Ungaro

“La inteligencia de una persona vos la podés encontrar en distintas cosas. La interpersonal es la que tenés para contactarte con otras personas. La intrapersonal es la que está relacionada con el autocontrol que tenés de vos mismo. Hay una inteligencia lingüística, la inteligencia matemática (logística), la espacial… A veces me cuelgo a leer esas cosas.”

–En Intoxicados, la decisión de hacer música por onda es una cuestión básica, de onda.

–La música la veo como un hobby, no como un trabajo. Mata poder vivir de la música, pero siempre es primero un hobby. Después, si puede ser un trabajo y darte un billetito, no lo vas a renegar. Hay gente que toca por la plata, pero yo no tocaría con ellos. Nosotros disfrutamos de tocar juntos.

–¿De qué hablamos cuando hablamos de rock?

–Para mí el rock es una música mutante. Para mí hay grupos o solistas que son rock. Edmundo Rivero, María Marta Serra Lima, Mercedes Sosa: eso es rock. Cumbia ya es otra cosa. ¿Damas Gratis? No me copa ni un poco. Ningún grupo de cumbia me gusta. Ni uno. Y por suerte nunca fui a ninguna cumbiancha. ¿Por qué? Ya son muy guasos a propósito. Las letras siempre están con la bombachita, o que te meto el dedo y empezás a chorrear –sic: ésa es una letra de Viejas Locas–. Y esas cosas son aceite chorreado, grasa. Pero lo que sí tienen de bueno es que están más unidos: la gente que escucha cumbia escucha a casi todos los grupos, compran casetes de todos los grupos, se van a Tropitango y van a ver a todos los grupos: están más unidos. Ahora, a mí lo que más me gusta es el dub. Prince Far I, LKJ, Gregory Isaac, Lee Perry, Augustus Pablo, Pablo Moses. También me copa Edmundo Rivero, aunque no entiendo mucho las letras y quedo colgado con algunas palabras. Y también Alberto Castillo, Julio Sosa, Roberto Goyeneche, esa gente. Gardel mucho no me gusta. Nosotros no tendríamos ningún problema en hacer un hip-hop o un tema dance. Hay muchas bandas de hip-hop, y los más lindos no se conocen porque son recontra underground. A veces tocan, pero no tienen promoción por que tal vez tienen un pedido de captura: son chabones que cantan con el fierro. Acá tal vez no se usa que los gangsters hagan música, porque los gangsters de acá son re-cabezas, no tienen arte. Pero capaz que haya algunos que tienen arte, ¿viste? Entonces meten caño y después se van a ensayar.

“Charly García representa lo que nunca quisiéramos ser”

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-5823-2012-03-03.html

Enero de 1993. Checoslovaquia deja de existir (¡Buen día, República Checa!, ¿Qué acelga, Eslovaquia?), muere el trompetista Dizzy Gillespie, Joan Manuel Serrat se presenta en Gualeguaychú, y Massacre, en Comodoro Rivadavia. Mientras tanto, Babasónicos acaban de editar su disco debut, Pasto, y ya queman desde su primera entrevista con el NO:

 

 

Por Fernando D´addario
“El compacto tiene veinte ‘temas’, aunque en rigor sólo trece de ellos merecen ser catalogados como tales, aferrándonos a la ortodoxia musical. El resto podríamos llamarlo internaciones. Es otra forma de música, libre, sin estructuras”, define Mariano Sónico (hoy Mariano Roger).

“Todos nuestros temas tienen algo que no se puede decir. Lo nuestro excede al rock e inclusive a la canción. Pasamos del ambient al hard-rock. La investigación sonora, el intento de quebrar lo conocido, te lleva a la psicodelia. Y la psicodelia es una de las armas que utilizamos, pero el fin es el trash”, comenta Adrián Dárgelos.

Lo que diferencia a este grupo de los ‘90 de “aquellas” bandas es el compromiso político. “No queremos cambiar el mundo”, dice Uma-T (hoy Diego Tuñón). “Todos los días, cuando me levanto, descubro que hay un montón de cosas de las que puedo disfrutar. Ese estado de felicidad se traduce en nuestras canciones.” “Más allá de la bronca, porque hay muchas cosas que están mal, exploramos la faceta de la felicidad y el optimismo”, completa Adrián.

“Nuestra intención nunca es propagandística –explica Uma-T–, pero nos gusta decir las cosas tal cual son, sin metáforas cerradas. No hacemos nada malo como para que no podamos contarlo. La propuesta es global y tiene que ver con las cosas que sentimos. Además, si quedan dudas, la idea de tirarse toda una tarde en el pasto es copada, ¿no?”

–¿Qué opinan del regreso de Seru Giran?

–Es un retroceso para la música. Charly García siempre da pasos hacia atrás en el rock. Nos gustaría que algún día nos odie, porque él representa todo lo que no quisiéramos ser.

–¿Pero tampoco se sienten pegados a las antípodas, por caso, a Soda Stereo?

–Somos muy distintos –se ataja Mariano–, nuestra pretensión es ambiental, y ellos parten de la canción. El que escuche Dynamo y Pasto se va a dar cuenta de que no tienen nada que ver.

–¿Aceptarían que se les adjudique la condición de “modernos”?

–Eso ya es viejo, de los ‘80. Esto es transculturalismo. La información hoy es tan rápida que las culturas se cruzan y se encuentran. Eso somos nosotros.

CRONICA SOBRE BANDA DE TURISTAS HACIA NUEVA YORK

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4174-2009-07-23.html

EL NO SIEMPRE LO TENEMOS

Banda revelacion del NO en 2007, soporte de Jarvis Cocker antes de editar su primer disco, estimulados por Babasonicos, acaban de ser reconocidos con el “Discovery Band” del Latin Alternative Music Conference de Nueva York, despues de una vertiginosa gira por Chile, Colombia y Mexico. Consiguieron dos mezcladores increibles para su proximo disco que se llamara El retorno: el inventor del remix Tom Moulton y el ingeniero de Abbey Road, Peter Mew. ¿Que pasa con estos pibes de 20 años capaces de abrir cualquier puerta que tocan, aunque golpeen despacito?

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Jueves, 23 de julio de 2009

CRONICA SOBRE BANDA DE TURISTAS HACIA NUEVA YORK

EL NO SIEMPRE LO TENEMOS

Banda revelacion del NO en 2007, soporte de Jarvis Cocker antes de editar su primer disco, estimulados por Babasonicos, acaban de ser reconocidos con el “Discovery Band” del Latin Alternative Music Conference de Nueva York, despues de una vertiginosa gira por Chile, Colombia y Mexico. Consiguieron dos mezcladores increibles para su proximo disco que se llamara El retorno: el inventor del remix Tom Moulton y el ingeniero de Abbey Road, Peter Mew. ¿Que pasa con estos pibes de 20 años capaces de abrir cualquier puerta que tocan, aunque golpeen despacito?

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 Por Mariano Blejman

Desde Nueva York

En el corazón del Time Square, en el cruce de la Avenida Broadway y la 42 de Manhattan, se celebra con congoja y un cierto grado de excitación el entierro de Michael Jackson. Hombres y mujeres vestidos como el Rey del Pop se desparraman sobre unas sillas plegables que parecen salidas de la rambla de Mar del Plata. Es simbólico el capitalismo: celebra la muerte de su icono en el lugar exacto donde todas las marcas se juntan para autocelebrarse. La muerte de quien ostentaba el disco más vendido de la historia (Thriller) se disfruta más en el corazón del imperio. Este país somos nosotros, dicen Coca-Cola, el musical de Lion King y los vendedores de preservativos con la cara de Barack Obama y Sarah Palin. Y, mientras todo eso sucede, los cinco integrantes de Banda de Turistas –con un promedio de 20,5 años de edad– levantan los brazos hacia el cielo, imaginan que todas esas miradas son para ellos, y disfrutan. “¿Acá qué pasa?”, pregunta Pato, el tecladista, y esa sensación de equívoco cotidiano pareciera haberles funcionado demasiado bien, teniendo en cuenta que han grabado un solo disco (Mágico corazón radiofónico) y tienen otro a punto de salir que se llamará El retorno.

Las cosas les pasan a Banda de Turistas de una manera escandalosamente veloz. Nadie sabe bien cómo, pero estos cinco integrantes han adquirido una notable capacidad para abrir cada puerta que tocan. Además, Patricio, Bruno (bajo y voz), el “Coipo” Guido (batería), Luis (guitarra), el “Tucán” Tomás (guitarra y voz) se explayan junto al NO sobre los tremendos sillones del Hotel Roosevelt, sede del Latin Alternative Music Conference (LAMC) de Nueva York, que este año llegó a su décima edición.

[Nota de viaje: A tres cuadras de las Naciones Unidas, y a metros de la Grand Central Station, llegan a cada rato al Hotel Roosevelt pilotos y copilotos de los más recónditos rincones del planeta, con su bolsito de mano y las tres tiras en cada hombro. Es extraño el paisaje, pero si uno quisiera hacerse amigo de un piloto de avión, el bar del piso 19 del Roosevelt suena a lugar ideal. Eso sí: hay que ir de etiqueta.]

Descripción de Banda de Turistas: pies en la tierra, manos en los instrumentos, retro-rock psicodélico, reverberancia en once (cual Spinal Tap), flacos, desgarbados, despeinados, algo épicos, letras ocultistas, ritmos machacantes, sonido atemporal. Los Babasónicos los votaron como revelación en la Encuesta del NO de 2007. “No sabemos en qué momento nos empezamos a llamar así. Tal vez fue la inconciencia de querer salir de viaje con la música”, dice Bruno. Se sienten un grupo de amigos, pero lejos están de parecerse a los clásicos viajeros: “Tratamos de jugar de local en todos lados”. Las letras de Banda de Turistas comparten universo: marchando hacia adelante, incisiva y mántricamente. Los temas son compuestos “por la banda”, la autoría de las letras quedan, en general, en boca de Bruno. “Lo importante es el resultado final”, se desliga el cantante.

Nacidos en la desazón de un robo de sala de ensayo, por una extraña alquimia, transformaron un trío y un cuarteto en una sola banda de cinco, y en tres años hicieron de teloneros de Jarvis Cocker a pedido, fueron masterizados por Mario Caldato Jr. (Beastie Boys, Super Furry Animals, Jon Spencer); cuando este suplemento los fue a buscar a Nueva York acaban de cerrar una gira por América latina (con una notable recepción en México), y se disponían a hacer dos shows en la Gran Manzana. Al cierre de esta nota habían conseguido dos míticos mezcladores que en estos momentos trabajan el disco por separado. Uno es Peter Mew, del elenco estable del estudio Abbey Road en Inglaterra; y el otro es Tom Moulton, el inventor del mix y de los simples bailables de 12 pulgadas, en pleno Manhattan. Pero eso viene al final.

Banda de Turistas es un ejemplo de lo que significa haber crecido en la cultura del post-Cromañón. Con la nostalgia tempranera de haber entrado a todos lados, pero habiendo curtido la prohibición del after 18 después de 2005. “A los 12 años –dice Patricio–, nos juntábamos con Tomás y tratábamos de tocar dos temas”: Stand by me de Oasis y Welcome to the Jungle de Guns’n’Roses. “En el ‘98 vimos a los Rolling Stones, a Oasis y antes mi hermana me llevó a ver a James Brown al Gran Rex”, recuerda Patricio. A Luis le gustaba más Pink Floyd, Almafuerte, Motörhead, Black Sabbath. “Eramos chicos con gente muy grande, fuimos a El Dorado un par de veces: antes de Cromañón nos dejaban entrar, después ya no.”

Mientras sus amigos crecían atados al insulso mundo de los videojuegos en la Escuela Argentina Modelo, la Banda de Turistas se sentía bastante poco identificada “con su ideología”, dicen, aunque agradecen haber tenido una buena educación. Educación formal que están terminando a penas duras.

¿Un personaje importante en la preadolescencia de Banda de Turistas? Harry, 45 años, habitué de Parque Centenario. Diez mil vinilos en casa, vive con la madre, ahora no lo ven más porque le debe plata a Luis.

En eso aparece Bruno, que ahora toca el bajo; de pronto aparece Guido dándole a la batería; de pronto dos bandas comparten un baterista y terminan haciendo un quinteto, y se juntan en los ensayos, y entonces viene la catástrofe: les desvalijan la sala, y sólo les queda las ganas de tocar, robo del que terminarán de equiparse horas antes de hacer su primer show en el Mercury Lounge de Nueva York, cuyo cartel de advertencia colocado por el gobierno de la tolerancia cero amenazaba la noche del show: “More than 197 people is unlawful and unsecure”.

Al conocido cineasta (conocido por ellos) Roberto Llauró todavía no han podido verlo. Antes de Mágico corazón radiofónico hicieron una banda de sonido para su corto que se llamaba Oh, Carola! (‘07), y Llauró se mudó hace un tiempo a Nueva York. Después, quien fuera tal vez la primera groupie de la banda les armó su lugar en MySpace, en el lejano 2007, espacio que se convirtió en caballazo de batalla para ese refinamiento retro que va de Oasis a Pastoral, pasando por el Parque Centenario.

Patricio: –No sabíamos ni lo que era MySpace. Lo armó esa chica –de la que no daremos nombre– y después se retiró. Ella manejaba mucha información. Sabía lo que estaba pasando, y tenía 15 años.

–Le deben su carrera a MySpace, podrían dar su nombre…

Tomás: –No. Además, la carrera en MySpace no existe. En tres años va a haber otra cosa que le rompa el orto.

[Nota al pie: Antes de grabar Mágico corazón radiofónico, tocaron una vez en un barrio denominado Maquinista Savio, cerca de Ingeniero Maschwitz, y grabaron en el estudio El Arbol, “que se parece a México”.]

Es extraño. Banda de Turistas es un ejemplo de sincretismo histórico. Mientras sus oídos están escuchando el pasado, la manera de moverse en la actualidad se parece más bien al futuro. Hace dos años, la banda se deleitaba con Donovan, los Kinks, Pretty Thing, “el ‘67 de Londres y los ‘70 alemanes”, que no es una agrupación de cumbia sino una época dorada embanderada por Kraftwerk. “En ese momento –dice ahora Tomás, como si se tratara de algo que pasó hace dos décadas y no hace dos años– era el auge de los blogs y los mp3. Ahora cualquiera tiene un blog y pone el disco que le gusta. Pero estaban Australia no aparece y Mamushka Dogs, que iban subiendo las cosas que justo nosotros estábamos escuchando.”

Así, entre posteos sobre los neoyorquinos Silver Apple, la movida dance de Larry Levan, o los británicos psicodélicos de Soft Machine, aparecieron los primeros comentarios sobre ellos en el sitio Glob-art de Martín Mercado, y en el de Mamushkas Dogs. Entonces, Mercado quiso editarlos con su sello Estamos Felices, y en el medio apareció el mágico Caldato Jr.: “Me gusta la vibra”, les puso en un mail, y contra marea lograron su ambicioso plan. “No teníamos mucho apoyo”, pero al final Estamos Felices les hizo el aguante. Y Caldato Jr. cobró la quinta parte.

En eso hicieron dos shows en Secreto y Escondido, un PH de Villa Creplaj, cuya dirección venía con la siguiente instrucción: “Timbre verde”. Allí se hacían shows de transformismo, y tocaba El Festival de los Viajes o La Patrulla Espacial. “Estaba manejado por tres putos que te cobraban 100 pesos, en Unione e Benevolenza cobraban 600 pesos. Secreto y Escondido se llenaba con 25 personas”, cuenta Tomás. Desde entonces, las cosas han sido irreales. “Igual que ahora en Nueva York, no caemos en lo que está pasando. La información te llega tarde. Pero el no siempre lo tenemos, hagamos o no hagamos nada”, insiste Pato.

[Nota del editor: A fines de febrero de 2008, el pasante de Sociedad de Página/12, Luis Paz, se acercó a preguntar si queríamos hacer una nota sobre Banda de Turistas en el NO. Durante media hora fue imposible entender si Paz quería hacer la nota, o la cedía a algún redactor del suple. Si él era “prensa” de la banda, o un colaborador interesado. Ante la duda (y la falta de gente, claro), Paz se encargó de la faena. La bajada decía: “De cómo hacer carrera sin editar un trabajo de larga duración”. Y declararon: “Ahora abrimos para Cocker, pero si después nadie más habla de nosotros, vamos a seguir igual”.]

La banda se había enterado de que cerraba para Cocker por pedido suyo gracias a MySpace, en la misma época que supieron que iban a trabajar con Caldato Jr. y pocas horas antes de que salga la nota en el NO, la primera en un medio nacional. Entonces se tiraron mil discos, con 700 tapas, y ahora hay una segunda edición del sello Estamos Felices. “La idea es que no se sepa si es moderno o no, los instrumentos son retro porque nos gusta como suenan, pero también porque son los que conseguimos: instrumentos nacionales de los ‘70”, dicen todos mezclados.

Para el segundo trabajo que se llamará El retorno (curiosa forma de ir hacia adelante), después de la recorrida de Banda de Turistas por los festivales y por el LAMC porteño, apareció la gente de PopArt. “Queríamos crecer. Buscamos la plataforma para que la música llegue más lejos y para que se haga más profesional, pero seguimos siendo independientes. Lo mejor es que fue gracias a las canciones, no hubo nada externo que nos haga lograr lo que logramos.”

Y entonces otra vez MySpace. Alguien de la radio Reactor de México (“que es como la FM Kabul de allá”, dice Tomás, que todavía no sabía que la radio de Grinbank acababa de cerrar) les pasa dos temas, directo del MySpace. Caldato Jr. hizo circular el link en Estados Unidos, los llaman del festival SXSW, en Houston, Texas, para ir a tocar, pero ¡Houston, we’ve got a problem! No hay plata para ir, aunque estaban anunciados. Y, otra vez, gracias a la desazón, la resurrección vino con fuerza. Llegó la invitación para el Rock al Parque en Colombia, el Vive Latino en México y se armó un toque en Chile. En una especie de carrera contra la influenza A, finalmente Banda de Turistas abrió la fecha inaugural de Rock al Parque, y en México hicieron unos shows atiborrados de gente, fueron tratados como celebrities y hasta “nos llevaron a comer a unos lugares lindos”, dice Luis.

Bruno: –Hay mucha inconciencia, lo que hace que las cosas fluyan. La satisfacción más grande que un músico pueda tener en vivo, es ver que gente que ni conocés cante tus temas.

Los dos temas que rotaron por Reactor fueron Un verdadero cajón de madera y Todo mío el otoño. “En San Luis Potosí nos vinieron a ver, nos trataban re bien, los promotores nos llevaban a comer, de una forma muy humilde, nos sentimos bien tratados. En el DF fuimos a tocar también a la Feria del Chopo, donde las bandas tocan en la calle.”

Ya en Nueva York, camino al Time Square para sacarse las fotos de esta producción, dos integrantes de Banda de Turistas intentan revelar dos rollos de foto que han sacado en su flamante gira. ¡Justo en Manhattan! Esta actitud vintage queda supeditada al pago de 20 dólares por rollo (lo cual no sucede, el revelado es una reliquia carísima). Tiene más sentido ponerse a buscar algunos vinilos en el barrio de Williamsburg, y en recuperar los instrumentos que Gibson les vendió gentilmente al 30 por ciento de su valor, gracias a ser parte de las bandas del LAMC. Esa guitarra todavía está retenida en la aduana.

Así, cuatro horas antes de subir al pequeño escenario del Mercury Lounge de la 217 East Houston Street –que quedará inmortalizado en una grandiosa foto publicada en la versión on line de The New York Times [basta con poner Banda de Turistas en su buscador]–, Luis puede usar una guitarra propia, ya que hasta aquí venían con instrumentos prestados. Los padres de Patricio no van a poder creer que su hijo salió en el emblemático diario sábana de la progresía norteamericana: “Viste papá –le voy a decir cada vez que me rompa–. ¿Vos saliste en The New York Times?”.

[Nota del cronista: Cuando llegan a tocar, no los dejan entrar al Mercury Lounge por tener menos de 21 años. Finalmente, les ponen una X en la mano para que no puedan pedir alcohol. Definitivamente, el rock es cada vez menos joven.]

Y, entonces, otra vez pasa lo mismo. Lo inesperadamente esperable: el productor Tomás Cookman –manager de Los Fabulosos Cadillacs desde 1991, y de Manu Chao para esa zona del planeta, además de organizador del LAMC– aparece con un cuadrito en la mano que dice “Discovery Band”, elegida como banda descubrimiento de la conferencia, entre medio centenar de grupos. La escena es simpática: ningún músico entiende qué es lo que está escrito en el cuadrito, nadie se anima a agarrarlo, y después de casi un minuto de ver a un presentador sostener patéticamente el diploma, el baterista Guido dice: “Bueno, yo lo agarro”. De la media hora de show, la primera mitad suena espantosamente mal, pero cuando los planetas quedan alineados con la consola, la banda parece arrolladora.

Un día después, hay un bis en el bar Zeboulon de Brooklyn, que se extiende en una zapada de casi media hora después de los shows de Ledo y la Vaina (República Dominicana), DJ Johnny Travolta (Puerto Rico) y Los Delinquentes (España). Pero las cabezas de Banda de Turistas siempre están un poco más allá.

–¿En qué piensan mientras tocan?

Guido: –A veces pensás si te olvidaste la hornalla prendida, si pagamos Fibertel, si se nos acabó la Metrocard para el subway, pasan esas cosas.

[Nota para viajeros: Hace unos años, la escena del Greenwich Village, que solía llenar de marihuana Washington Square Garden los sábados a la tarde, se fue corriendo hacia Brooklyn, porque los precios de alquiler de los lugares se fueron tan arriba como los edificios de esta ciudad, que fue imposible mantener el barrio con onda. Actualmente, Washington Square Garden parece una fría plaza danesa, con familias paseando a sus niños y areneros hiperenrejados.]

–¿Cómo se imaginaban New York?

Entre todos: –Más bardera, capaz. La vemos demasiado ordenada. Vamos a ir al Harlem y al Bronx, después. No quisimos pensar nada antes de venir.

Y si vos tenés una banda, tenés un disco grabado y te falta la mezcla y el master, y escuchaste toda esa música disco de Nueva York, y te quedan unos días libres antes de volver, te averiguás donde queda la casa de Tom Moulton en pleno Manhattan, ese que inventó el remix, y el single de vinilo de 12 pulgadas en los ‘60, que era un formato para la pista de baile, que hizo de sus remix un sello de calidad (“A Tom Moulton mixed artist”, ponen los artistas), le mandás un tema tuyo por mail, después le tocás el timbre de la casa con los masters en la mano a eso de las cinco de la tarde, le pedís que te lo mezcle y te lo masterice, te vas al hostel con algo de esperanza, y cuando llegás tenés un llamado de Moulton que dice que lo llames, y cuando le devolvés el llamado a eso de las 9 de la noche, te dice “hold-on” y después te pone al oído por teléfono una mezcla del master que le dejaste hace cuatro horas, y te dice que a él “le hubiese gustado que lo ayudaran en el comienzo” y te das cuenta de que conseguiste un mezclador increíble a costo cero, y no lo podés creer.

Y si volvés antes que tus compañeros a la Argentina, y le mandás unos mails a Peter Mew, uno de los más emblemáticos ingenieros de sonido de Abbey Road Studios en Inglaterra, donde grabaron The Beatles y Pink Floyd, y del que Kevin Ayers de Soft Machine llamó “el mejor ingeniero con el que jamás trabajé”, que grabó los solos de Syd Barrett y remasterizó sus compilaciones, y el tipo te responde que te quiere mezclar un tema, después te manda un mail diciéndote que te va a mezclar dos, y al final se propone mezclar y masterizar todo el disco… entonces tenés dos problemas.

O dos soluciones.

Eso le acaba de pasar a Banda de Turistas: dos mezcladores impensados que podrían ser sus abuelos, pero que algo encontraron en las pistas de El retorno, un disco más limpio que el anterior, más bailable, para escuchar más cerca de la medianoche, pero con la misma épica sónica atemporal, cuyos primeros temas escuchados por este cronista –que por ahora se llaman Lo comandas, El barco, Toda la mente y El rogadero– van a seguir llamando la atención cuando den a luz.

NAGUAL ESTA FELIZ CON LA INDEPENDENCIA

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4171-2009-07-23.html

La duda sobre el rock de estadio

La banda acaba de presentar el tercer disco, Pacto social, apostando al compromiso social.

 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4171-2009-07-23.html

 Por Lucas Kuperman

Pacto de sangre es el nombre del tercer disco de Nagual, en el que vuelcan sus casi ocho años de trayectoria. La banda de Mataderos está integrada por Andrés Sualdo en batería, Ciriaco Viera en voz y guitarra, Fabián “Fachu” Zabia en bajo, Facundo Terry en guitarra y Julio Alves en percusión y coros; aunque también tienen detrás una larga lista de integrantes que colaboran con la banda, a modo de “gran familia”.

“Nunca se paró de componer; cuando sacamos el disco anterior, siempre se siguieron haciendo temas”, comenta el bajista. “Además no esperamos a hacer todo un disco y grabarlo sino que vamos grabando a medida que vamos haciendo”, completa Andrés. “En realidad es un Pacto social, un pacto con la sangre en el sentido del compromiso que uno tiene que tener socialmente hacia las personas y hacia el lugar donde habita y vive”, explica Ciriaco.

Basaron las letras en cuestiones actuales, de las raíces, de la familia y de cosas que tienen algún tipo de compromiso social. En lo que respecta a la estética, siempre respetaron el fondo con fotos de la gente, tanto en recitales, en salas de ensayo o en algún momento en particular. Con la bandera de independientes en alto como tantas otras bandas del circuito, Nagual se siente orgulloso de poder tener sus discos a “precio popular”, como dicen ellos, para que cualquiera pueda tenerlo.

“Nos sentimos recontra cómodos en el lugar donde estamos. De alguna manera nos lo ganamos. Dentro de la movida rockera me gusta ir a ver bandas under para aprender”, comenta Ciriaco. “Hay una época de recambio en lo que es el rock grande. Por lo general, cuando uno deja un lugar, otro lo ocupa. Igualmente no sé si va a haber más bandas ‘de estadio’. Ahora está medio vacío, las bandas que están sonando son, por ejemplo, La Renga. Y después, ¿qué hay? Para abajo hay una brecha gigante. Debajo de ésas hay un abismo”, sentencia Fachu. El cantante cierra diciendo que “la gente se está dando cuenta de que una banda que la hacés rotar treinta veces en la radio, es un negocio. Ya no se van a comprar un disco de una banda que les están vendiendo”.

Beautiful Loosers

ELLA ES TAN CARGOSA TIRA SU BOTELLA AL MAR

Beautiful Loosers

El barrio, la literatura, los Beatles, los Stones, la cerveza, la amistad, las minas, la noche: historias mínimas de hermosos perdedores.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4172-2009-07-25.html

Por Daniel Jimenez

Rulo Manigot y el Tano Baccella se conocen de otra vida. Tocan juntos desde hace casi una década en Ella Es Tan Cargosa. Rodrigo, cantante, compositor, sereno y analítico, es fanático de River. Ildo, guitarrista, compositor, sanguíneo y atorrante, es fanático de Boca. Ambos le dan a la Cargosa un toque inconfundible. Desde los ásperos fraseos de la voz de Rodrigo y los ataques 100 per cent genuine rock and roll de la viola del Tano. Sentados en La Tarzán, mítica pizzería que se levanta a la salida del túnel de la estación Castelar, los dos se sienten en casa. No sólo son firmes habitués de este bodegón fileteado por el tiempo sino que llegaron a tocar algunas noches gambeteando la persecuta municipal. “El último show acá fue en 2006”, dice Rulo, haciendo una panorámica de las paredes de la Tarzán que desbordan de nostalgia en brebajes de antaño y promociones que ya no existen. “Nosotros siempre queremos tocar acá, mirá lo que es esto”, dice y levanta la mirada maravillado como Cristiano Ronaldo en el Bernabeu.

El barrio, la literatura, los Beatles, los Stones, la cerveza, la amistad, las minas, la noche: historias mínimas de hermosos perdedores y simpáticos timadores. Elementos que se mezclan en la Cargosa y que podrían encontrarse todos en este bar, donde el Tano saluda a la barra de veteranos y se manda derecho al fondo a guardar su guitarra como si estuviera en la sala de ensayo. Estos son los últimos momentos de relax antes de salir a la ruta a presentar Botella al mar, segundo trabajo de Ella Es Tan Cargosa que tendrá su bautismo oficial el 22 de agosto en La Trastienda.

“Este disco es más sofisticado instrumental y vocalmente, y se nota. Pudimos grabar las bases en Panda y todo suena mejor, algo que no pasaba en el disco anterior. Y en cuanto a las canciones, siempre tratamos de hacer lindas canciones”, comenta el Tano. Rodrigo suscribe y explica que existió un debate previo acerca del tipo de canciones que entrarían en el álbum, que finalmente salió con catorce tracks de melodías desbordantes y una cuidada armonía vocal, que se acomodan al destino que el quinteto decida: rock, funk o soul. Aunque el centro emocional del grupo siga siendo la canción; allí donde la Cargosa brilla. “El dilema era si debíamos sacarle rock al disco”, comenta Rulo. “Y entendimos que lo que mejor nos sale son las canciones. Me encanta la banda rockeando y más en vivo, pero decidimos incluir más canciones y menos rock; y no es casual porque fuimos para ahí, aunque buscando un sonido más crudo. Es muy ambiguo porque mucha gente dice que extraña el sonido más mugroso de la banda en vivo y nosotros tratamos de mejorarlo. Además admito que me gusta que pasen canciones por la radio, no sólo las nuestras. La canción de rock argentina es algo que tiene 45 años, que nació con Muchacha ojos de papel y es un producto cultural propio de este territorio.”

Ella Es Tan Cargosa –Rulo, el Tano, Maxi Chercover en bajo, Mariano Manigot en guitarra y voz y el Negro Rojas en batería– atravesaron situaciones extremas con la misma calma: tardaron siete años en editar su debut (lo hicieron por PopArt en 2007), ganaron un premio Gardel al Mejor Album de Artista Pop, giraron por todo el país, su canción Llueve aún acompaña los noticieros nacionales los días de aguacero y, en el caso de Manigot y Baccella, la dulce mueca del éxito les llegó pisando los cuarenta. “Todo se nos dio de tipos, por eso tengo una satisfacción especial”, se emociona el Tano. “Muchas veces voy solo en el auto y cuando escucho un tema nuestro en la radio me pongo a llorar; lo siento así porque soy así y no me da vergüenza decirlo. Es que… la puta, fueron tantas noches. Con Rulo nos cruzamos a los treinta y vimos que pasaba el último anaranjadito y nos colgamos, porque sabíamos que no pasaba más. Ya había sido remisero, pizzero, telefónico y empezaba a dejar la viola.” Con traje y de a pie, Rodrigo también estuvo a punto de largar todo. “Yo salí a vender AFJP y la gente me decía: ‘Che, ¿no tenés más la banda?’. Y en ese momento si tenía una Magnum me volaba la cabeza, hasta que pasamos los ‘90, armamos esto y nos dimos cuenta de que había algo en las canciones. Mirá, nosotros tocamos desde pendejos y nos fue bien a los 37, y eso te condiciona a ver la película de otra manera”, reconoce el cantante, dueño de una mirada ácida y crítica sobre el funcionamiento del planeta rock. Su aspiración es que Botella al mar pueda escucharse como “un disco entero y no como una sucesión de varios cortes de difusión, que es lo que hoy manda, la cultura del corte. Así tu música pasa a ser la música ‘que sale en la radio’. La Cargosa tiene una parte funk, más negra y bien nuestra que es clásica de los shows en vivo, pero que mucha gente desconoce porque no suena en la radio”.

Con la polenta de un 9 de área, el Tano define: “El primer disco nos sirvió para ver que se podía trabajar y vivir de esto, haciendo las canciones bien y teniendo difusión. Este disco ratifica que lo que hicimos antes no fue casualidad sino que fueron años de patear y patear. Antes de tener un contrato y llegar al primer disco pensaba: ‘Estas canciones no pueden fallar’. Sabía que nos iba a ir bien. Con éste siento lo mismo… espero que no me equivoque”.

 

 

 

EL MEJOR SKATEBOARDER ARGENTO

Patinador sagrado

Milton Martínez estará en Boston, Portland, Salt Lake City y Orlando, en el circuito del Dew Tour 2009 al que fue invitado.

 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-4176-2009-07-25.html

 

Tal vez porque las olas de Mar del Plata no son lo suficientemente empinadas como para generarle adrenalina en el pecho, Milton Martínez eligió las rampas. Y lo hizo cuando tenía apenas un año y se puso de pie sobre un skate que guardaba junto a una pelota de fútbol y otros juguetes. Ahora tiene 19 años y los doctos del patín lo consideran el mejor skateboarder argentino. Sin embargo, él se lo toma con soda: “La verdad que no me lo pongo a pensar sino que intento disfrutarlo. Por suerte siempre se me dieron las cosas bien y pude llegar a donde estoy”, admite al NO. ¿Y dónde está en este momento? Hasta el 26 de julio, en Boston y luego pasará por Portland, Salt Lake City y Orlando, ciudades que componen el circuito del Dew Tour 2009 al que el pibe fue invitado, auspiciado por Red Bull. “Ando un poco nervioso porque es un campeonato muy importante. Igual, los nervios están hasta antes de tirarte del borde de la rampa. Una vez que tenés el skate bajo los pies, te olvidás”, asegura.

Frente a este tipo de historia, la de jóvenes prodigio, lo recurrente es adjudicarle la fórmula al destino, a un don nato que el protagonista obtuvo intervención divina mediante, pero si se revisan las variables se podrá elucidar de dónde proviene el talento de Milton: mami skater + papi skater = hijito skater). Y no por desmerecer las piruetas que hace mamá Adriana tanto en las cacerolas de competencia como en las de la cocina, y es necesario destacar que el padre del joven patinador es Pablo “Tatú” Martínez, considerado “prócer” del skate argentino. No obstante, valga la salvedad del skater para aquellos que crean que a “hijos de” se los persigue a látigo empuñado para que sigan los pasos genealógicos: “Yo andaba, no me obligaban a hacerlo”. Para el anecdotario quedan las varias ocasiones en las que Milton compitió y derrotó su padre. Sin embargo, el joven insiste (con humildad, aunque entre risas) en que lo único importante es pasarla bien.

En cuanto a su extenso currículum, con citar sólo algunos de sus logros se hace claro que los piropos que le llueven desde las páginas web y foros especializados son merecidos: en lo que va del año, Milton llegó a las semifinales del Tampa Pro 2009, que se disputa en Miami, y recibió por segundo año consecutivo el premio Jorge Newbery al mejor deportista en skateboarding; y el año pasado sacó el primer puesto en el Primer Campeonato Pro de Italia, quedó octavo en la Mystic Cup de Praga, triunfó en el campeonato O Marisquiño, en la ciudad española de Vigo, y fue campeón en el Open AMS que se disputó en Mar del Plata, su ciudad natal.

Dice que no tiene ídolos que no sean sus padres, sus hermanos o algunos de sus amigos y que, durante las prácticas diarias, ensaya nuevas acrobacias. ¿Las copia de algún video de YouTube? ¿Las desempolva de algún viejo libraco del padre? No señor. “Trato de ser creativo, lo que me da la cabeza. Sé que las cosas que intento las puedo hacer. Por ejemplo, si me tiro de una escalera”, se ríe.

Informe: Facundo Gari

Rock barrial de fogon

La Escuela del Desaprender cumple con el ABC del rock urbano: se conocen desde chicos y comparten una geografía de los suburbios. Pero hay algo más: “Nos identifica cómo se han movido Los Redondos y La Renga”, dicen.

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Por Cristian Vitale

Todo nació en Iruyac, un refugio de montaña donde Gastón, baterista devenido cantante, se internó luego de un mal trago. Iruyac es un refugio de montaña anclado en las afueras de Iruya, Salta, donde el pibe se encontró con otra gente en igual trance y, aglomerando voluntades, armó un bar que después fue hostería y después un “algo más” para los gringos que llegaban invierno a invierno, y los argentos del verano. “Todos veníamos de romper historias importantes en Buenos Aires, y nos conocimos ahí. Estuvimos cuatro años”, dice él. Alguien, un tal Marto, le puso al sitio La Escuela del Desaprender y Gastón se lo apropió: “Lo tomé como propio. Sin saber si iba a volver a tocar, dije: ‘Este va a ser el nombre de mi banda’”. Viaje al País Vasco mediante, Gastón consumó la intención: juntó a viejos primos –y amigos– del barrio y concretó su escuela. “En Iruyac nos preocupábamos por transmitir que era algo más que un refugio de montaña… Se armó una movida muy importante, porque vinimos a Buenos Aires y se hacían fiestas para más de 600 personas, y siempre alguien había estado o le habían contado del refugio”, tira, misterioso.

La banda es un torbellino de energía. El NO cae en Falá, mediano pub rocker de Avellaneda, y la que cierra es ésa que nació entre montañas. Son seis: Gastón, Ezequiel, Diego, Gonzalo, Gustavo y Damián. Cuatro de ellos, primos entre sí. Y la mayoría ancla en un barrio: Valentín Alsina. Podría haber sido un show más de rutina rockera, pero no: ellos van a más. El ardor que baja, sube inmediato y con valor agregado. Se retroalimenta. Es rock and roll en estado puro, contundente, sanguíneo, nacido de una pasión. Gastón se impregna en el todo como un aluvión. Contagia. “Es terrible, te arrastra como un huracán”, dirá Diego, baterista con flequillo, primo de Gastón y peluquero, con la cosa consumada. “No sé, al principio yo tocaba la batería, pero sentía la necesidad de cantar mis propias letras y muté”, sigue Gastón. Una pegada.

La Escuela cumple con el ABC del rock barrial: casi todos se conocen desde chicos, todos comparten una geografía suburbana, una forma de vivir y un día a día con pibes del barrio, amigos del colegio, primos de primos. Todo ocurre alrededor del galpón-casa que alquila Gastón en los bordes de Alsina. Además de los ensayos, hay reuniones con 40 o 50 colaboradores que se subieron al tren. Reuniones de logística en las que se reparten tareas: volantear, pegar afiches, boquear fechas –la próxima es el 1º de agosto en el Marquee–, reparar instrumentos… “La verdad que nos dan manos por todos lados. Nunca estamos solos. Nos ves y viene gente atrás”, se ríe Diego. “No sé, somos gente con denominadores comunes, ¿viste? A nosotros nos identifica no sólo la música sino la forma en que se han movido Los Redondos y La Renga. Apuntamos al camino más largo, al diferente. Me parece que hoy el rock está supercentralizado… Vas a un festival y tenés grandes corporaciones auspiciando, y nosotros queremos tratar de evitar eso. Tal vez no podamos, pero vamos a tratar”, señala Gastón.

–¿Cómo es que no editaron un disco con la cantidad de gente que llevan?

Gastón: –Hay toda una filosofía detrás del disco. Yo creo que hoy es mucho más difícil tocar en vivo que grabar un disco, cuando antes era al revés… Entonces estamos con la filosofía de grabar nuestros ensayos y regalar los CDs. Seguramente el disco va a llegar, pero no nos parece tan importante.

Muchas de las canciones que nacen van mucho más allá de la media stone, parieron de una guitarra criolla (de fogón): Gastón las concibió en los de días de Iruya y la banda sólo tuvo que darle un sentido eléctrico. Matan. Están El secreto del adiós, Encendete nene, Siempre, todas bien plasmadas y con letras que traducen un estado del alma. “Cuando nos juntamos, sólo estaba claro el nombre y que íbamos a hacer rock and roll. Eran dos guitarras, un balde dado vuelta y un puñado de canciones; se puede decir que crecimos”, epiloga Gastón, un cantante del carajo que se formó en su propia escuela.

* La Escuela del Desaprender toca el sábado 1º de agosto en el Marquee